GALLARRAGA
18/10/2011
Hoy la cita es a las 9,00 en Sodupe.
Llegamos todos, por ausencia de caravanas, antes de la hora prevista así que para las 9, un pelín pasadas, y tomado el café, comenzamos a andar.
El cielo está despejado, no hace viento y la temperatura está fresca porque todavía el sol no ha empezado a despuntar por encima de los montes que rodean el pueblo.
Dejando el Cadagua a nuestra derecha y por el barrio de Elubarri subimos y subimos con diferentes pendientes, pero casi todas exigentes, por una pista de hormigón. Para empezar no ha estado nada mal.
En esta tesitura estamos cuando le adelantamos a una señora que nos confiesa que tiene 69 años y que todos los días hace dos veces el trayecto para dar de comer a unas vacas que tiene por allí arriba. Después de esto, cualquier queja que hubiésemos podido tener por la dureza del comienzo se queda, por vergüenza, en la intimidad de cada uno.
Se nos acaba el hormigón y después de pasar una alambrada, entramos en un camino de barro y yerba, siempre subiendo.
Tras otra valla, conectamos con la pista anterior de hormigón (con lo cual deducimos que hemos usado un atajo) y que nos lleva hasta el barrio de Sagarmínaga. Cuando llegamos al caserío que da nombre al barrio se nos acaba el hormigón y pasamos a pista de tierra.
A las 10,45 nos encontramos en el cruce del camino que viene de Okendo. Nos sacamos una foto con el Ganeko al fondo y de paso sacamos fuerzas para superar lo que nos queda. Seguimos hacia nuestro objetivo superando cuestas XXL alternando con otras de cierto relajo e incluso alguna que otra bajadita que nos hace perder altura y que luego hay que recuperar.
Así hasta el Kiputxeta cuya cumbre, a escasos 50 metros, dejamos a nuestra derecha. A partir de aquí se terminan los árboles y por tanto la sombra.
En el collado bebemos un poco de agua y, sin más, empezamos el Gallarraga que tiene un empezar de tralla al menos hasta llegar al cordal donde la pendiente se atempera un poco siendo saludados por un grupo de cabras que seguro que no han sudado mucho para llegar hasta allí.
Son las 12 menos cuarto cuando nos encontramos en la cima (906m. aunque en el buzón indicaba alguno menos).
Aparte del Ganeko tenemos a nuestra espalda los montes que hicimos la semana pasada y de frente, aunque hay bastante bruma y niebla por alguno de los valles, podemos distinguir la Sierra Salvada.
Por el noroeste empiezan a verse ya las nubes que están anunciadas pero seguimos sin gota de viento lo que nos permite tomar el amaiketako con tranquilidad contemplando el paisaje.
A las 12,10, más o menos iniciamos el descenso y si a la subida sufrían los gemelos ahora las protagonistas son las rodillas.
Usamos, durante un rato, otro camino que trascurre más alejado de la cumbre del Kiputxeta y desandamos el mismo trayecto que el de la subida, excepto que obviamos el atajo y seguimos por la carretera hasta llegar a Sodupe a las 2 del mediodía.
Nos ponemos cómodos y nos vamos a comer al restaurante de las piscinas, ya conocido por Jubiltaldea pero no obstante vuelto ser recomendado por un par de lugareños hábilmente interrogados.
La comida bien pero a toda leche. Menos mal que los cafés y copas los tomamos fuera, sin prisas, con extorno de 1€ que el ecónomo reparte pues hoy han sido 14 nada más.
Como el martes que viene es fiesta se da el día libre para que cada uno haga lo que quiera, por supuesto dentro de la legalidad y de las buenas costumbres.
Cuando empieza a cubrirse y a hacer un poco más de viento, a punto de dar las 4,30 abandonamos el lugar evitando también que nos coja la vorágine de la salida de los críos de la cercana ikastola.
Sin caravanas, en media hora llegamos a casa.
Se escribe esta crónica en Algorta a 19 de Octubre de 2011, día en el que por fin ha llovido a gusto.
viernes, 4 de noviembre de 2011
11-10-2011 ZAMAIA II
ZAMAIA – GONGUEDA (CAPITULO II)
11 de OCTUBRE de 2011
A las 9,45, con 15º de temperatura y niebla, 9 jubiltaldeos empezamos a andar desde la plaza de Alonsótegui, después de tomar el cafecito por supuesto, para terminar el trabajo que nos quedó pendiente la semana pasada.
Dejamos la ermita-capilla de San Juan a nuestra izquierda y por el barrio de Azordoiaga vamos camino de la zona recreativa de la Fuente del Oro. En otras palabras, el mismo camino que utilizamos la semana pasada para volver a los coches.
La pista, por ahora sin desniveles excesivos, circunstancia que nos permite ir charlando, es de piedra apisonada, todavía húmeda por las lluvias del domingo.
Los cruces de los caminos están perfectamente señalizados.
Poco a poco se va abriendo el cielo y para antes de las 11 ya lo tenemos totalmente despejado, más por la altura que porque haya desaparecido la niebla que sigue aferrada en algunos valles.
Cruzamos una zona de castaños y robles, estos últimos con una hoja mucho más grande y puntiaguda que la del roble americano. Nuestro naturalista de cabecera dice que son robles pero no conoce su especie de las muchas que tiene este género de árboles.
A medida que vamos cogiendo altura la pista va teniendo más tierra y menos piedra pero, en general, está de muy buen ver. No sé cómo quedará cuando el día de mañana entren las máquinas para efectuar labores forestales.
A la altura de una de las señales que indican que a Zamaia son 500m. salimos de la pista y empezamos a subir por un camino de tierra y luego por camino de yerba que es una gozada pisar.
Los 500m. son, en realidad, a la sima que en su día era la entrada a la mina Zamaia perteneciente allá en 1904 a la “Sociedad minera Alonsótegui”. El agujerito tiene, eso dicen, 90 m de profundidad pero no lo hemos podido comprobar porque además de estar lleno de matorrales, el acercarse mucho constituye un riesgo más que evidente
Seguimos ruta, siempre por yerba hasta el Zamaia (609m.). Como todavía no han dado las 12, no paramos y nos dirigimos al Gongeda (659m.) al que llegamos, después de una subida corta pero de las que exigen silencio, un cuarto de hora más tarde.
Como la cima está completamente cubierta de excrementos de oveja, las moscas campan a sus anchas y ante la posibilidad de que cualquier cambio de menú les resulte atrayente, tras una foto rápida, nos vamos a tomar el amaiketako un poco más abajo, libres ya de bichos.
Estamos a tiro de piedra del Ganeko, pero por cuestiones de intendencia, con gran pena por parte del núcleo duro, desistimos su ascensión. Menos mal.
A las 12,30 iniciamos el regreso por donde hemos venido pero en uno de los desvíos (El Somo a 2,7km y El Oro a 4Km) optamos por ir hacia el primero. Es la una menos diez y tenemos tiempo.
Cuando llegamos al albergue Mendizain (cerrado) nos surge una pequeña duda sobre cual dirección tomar pero hete aquí que ¡Aleluya! nos surge del anonimato un nuevo guía a añadir a los oficiales y a los espontáneos circunstanciales. Interpretando un cartel a escasos metros del albergue, con mano firme y pulso seguro lacónicamente nos dice: “A mano izquierda y a cuatrocientos metros volvemos a la pista”.
Así ha sido y más de un murmullo se ha tenido que callar.
No sé si por ausencia del maestro setalari que ha escusado su asistencia, pero lo cierto es que, pese a las recientes lluvias, no hemos visto ni una de muestra.
Retomamos el camino principal y después de volver a pasar por el Oro llegamos a los coches pasadas las 2 del mediodía.
Nos adecentamos, nos ponemos calzado cómodo y a darle al txakolí-cañas con la amable invitación de un jubiltaldeo cumplidor de años.
La comida, en el mismo sitio que la semana anterior, pero con el fallo de los callos cuya salsa en vez de estar hecha con choriceros estaba hecha con tomate.
El café y las copas, lo mismo pero sin bombones.
Estamos charlando y proponiendo sugerencias para la cumbre del próximo martes. A las 5 todos para casa sin ningún contratiempo circulatorio.
Esta crónica se escribe en Górliz, día del Pilar y demás luna llena, el 12 de Octubre de 2011, producida, dirigida e interpretada por Jubiltaldea Records.
11 de OCTUBRE de 2011
A las 9,45, con 15º de temperatura y niebla, 9 jubiltaldeos empezamos a andar desde la plaza de Alonsótegui, después de tomar el cafecito por supuesto, para terminar el trabajo que nos quedó pendiente la semana pasada.
Dejamos la ermita-capilla de San Juan a nuestra izquierda y por el barrio de Azordoiaga vamos camino de la zona recreativa de la Fuente del Oro. En otras palabras, el mismo camino que utilizamos la semana pasada para volver a los coches.
La pista, por ahora sin desniveles excesivos, circunstancia que nos permite ir charlando, es de piedra apisonada, todavía húmeda por las lluvias del domingo.
Los cruces de los caminos están perfectamente señalizados.
Poco a poco se va abriendo el cielo y para antes de las 11 ya lo tenemos totalmente despejado, más por la altura que porque haya desaparecido la niebla que sigue aferrada en algunos valles.
Cruzamos una zona de castaños y robles, estos últimos con una hoja mucho más grande y puntiaguda que la del roble americano. Nuestro naturalista de cabecera dice que son robles pero no conoce su especie de las muchas que tiene este género de árboles.
A medida que vamos cogiendo altura la pista va teniendo más tierra y menos piedra pero, en general, está de muy buen ver. No sé cómo quedará cuando el día de mañana entren las máquinas para efectuar labores forestales.
A la altura de una de las señales que indican que a Zamaia son 500m. salimos de la pista y empezamos a subir por un camino de tierra y luego por camino de yerba que es una gozada pisar.
Los 500m. son, en realidad, a la sima que en su día era la entrada a la mina Zamaia perteneciente allá en 1904 a la “Sociedad minera Alonsótegui”. El agujerito tiene, eso dicen, 90 m de profundidad pero no lo hemos podido comprobar porque además de estar lleno de matorrales, el acercarse mucho constituye un riesgo más que evidente
Seguimos ruta, siempre por yerba hasta el Zamaia (609m.). Como todavía no han dado las 12, no paramos y nos dirigimos al Gongeda (659m.) al que llegamos, después de una subida corta pero de las que exigen silencio, un cuarto de hora más tarde.
Como la cima está completamente cubierta de excrementos de oveja, las moscas campan a sus anchas y ante la posibilidad de que cualquier cambio de menú les resulte atrayente, tras una foto rápida, nos vamos a tomar el amaiketako un poco más abajo, libres ya de bichos.
Estamos a tiro de piedra del Ganeko, pero por cuestiones de intendencia, con gran pena por parte del núcleo duro, desistimos su ascensión. Menos mal.
A las 12,30 iniciamos el regreso por donde hemos venido pero en uno de los desvíos (El Somo a 2,7km y El Oro a 4Km) optamos por ir hacia el primero. Es la una menos diez y tenemos tiempo.
Cuando llegamos al albergue Mendizain (cerrado) nos surge una pequeña duda sobre cual dirección tomar pero hete aquí que ¡Aleluya! nos surge del anonimato un nuevo guía a añadir a los oficiales y a los espontáneos circunstanciales. Interpretando un cartel a escasos metros del albergue, con mano firme y pulso seguro lacónicamente nos dice: “A mano izquierda y a cuatrocientos metros volvemos a la pista”.
Así ha sido y más de un murmullo se ha tenido que callar.
No sé si por ausencia del maestro setalari que ha escusado su asistencia, pero lo cierto es que, pese a las recientes lluvias, no hemos visto ni una de muestra.
Retomamos el camino principal y después de volver a pasar por el Oro llegamos a los coches pasadas las 2 del mediodía.
Nos adecentamos, nos ponemos calzado cómodo y a darle al txakolí-cañas con la amable invitación de un jubiltaldeo cumplidor de años.
La comida, en el mismo sitio que la semana anterior, pero con el fallo de los callos cuya salsa en vez de estar hecha con choriceros estaba hecha con tomate.
El café y las copas, lo mismo pero sin bombones.
Estamos charlando y proponiendo sugerencias para la cumbre del próximo martes. A las 5 todos para casa sin ningún contratiempo circulatorio.
Esta crónica se escribe en Górliz, día del Pilar y demás luna llena, el 12 de Octubre de 2011, producida, dirigida e interpretada por Jubiltaldea Records.
4-10-2011 ZAMAIA I
ZAMAIA - GONGUEDA
4 de OCTUBRE de 2011
La cita es a las 10 en la plaza de Alonsótegui a la que llegamos sin apenas caravanas, es decir en un plis plas
Tomamos el café sólo 9 jubiltaldeos, con ausencias importantes como la del fotógrafo y guía alfa, la del fotógrafo suplente y la del ecónomo que, como en las películas de guerra, son inmediatamente sustituidos por los supervivientes.
Hace un día precioso, fresco por la mañana pero como las predicciones, que se han cumplido, anuncian calor como los días precedentes, el guía alfa ha preparado una salida en la que predomina la sombra.
La convocatoria pretendía la ascensión a los montes que dan título a la crónica pero conversaciones de última hora le convencen al dialogante guía omega a cambiar la dirección de ataque a las mencionadas cumbres.
A las 10 empezamos a andar y por Errota bidea llegamos a la capillita, si es que eso es una capilla, de San Juan Bautista que tiene un icono copia del original que se encuentra en Serbia.
Por carretera asfaltada, luego por hormigonada y por último de piedrilla apisonada, siempre subiendo en algunos tramos de forma exigente pero casi siempre por sombra proporcionada por pinos, llegamos, transcurrida una hora de marcha, al agroturismo Ordaola.
Paramos un momento para consultar un cartel explicativo y de paso sacar una foto para seguir subiendo, ahora con peor pista hasta el cruce que va hacia el Pagasarri (izda.) o al Zamaia (decha.). Son ya las 12 menos cuarto y aquí nadie habla del amaiketako.
La pista desciende suavemente atravesando una masa, no muy grande, de robles que por su porte y tamaño llevaban ahí bastantes años formando una isla entre tanto pino.
A punto de originarse un motín paramos para el amaiketako en la base del Pilipaondo. Tras unos metros de duda cogemos el buen camino que poco a poco nos acerca al Zamaia.
En un recodo los que van los primeros avisan de la existencia de unas setas, al parecer, buenas. Llegado al lugar el experto setalari confirma el diagnóstico y procede a su recolección. Prácticamente un milagro, viene a sentenciar
Son ya la 1 cuando se nos presenta el dilema de hacer cumbre o comer de cuchara y lógicamente se decide, sin tener que llegar a la votación, comer sentados. Y eso que estamos a poco menos que un kilómetro de la meta pero con un fuerte desnivel, lo que nos llevaría un buen rato. Además, esta parte está orientada al sur y el calor es fuerte.
El guía omega, que ya he dicho es dialogante, propone, para calmar las ansias del núcleo duro, hacer la semana que viene las cumbres previstas para hoy quedando, por si acaso, un poco antes y utilizando otra ruta.
Pasamos por el área recreativa El Oro, perfectamente pertrechada de todo lo necesario para pasar el día, sobre todo con una sombra que daba envidia.
Entramos en Alonsótegui por la parte de atrás de la capillita de San Juan Bautista con lo que se cierra el “Rondó al Pantano de Artiba” que es como se tenía que haber titulado la salida de hoy.
Llegamos a los coches a las 2,15 y tras un rápido adecentamiento en seco, nos vamos a tomar el vino de rigor. Hoy las cañas de cerveza han ganado por goleada.
Comemos en el Aritemendi, situado en la Andra Mari enparantza, el menú del día con la aprobación unánime de todos los comensales en cuanto a la cantidad y calidad de los platos.
El café y los chupitos, acompañados de unos excelentes bombones recién traídos de Bélgica, los tomamos en la terraza con un airecillo muy agradable que a más de uno le ha puesto en trance de echar una cabezada.
Las cuentas salen a la primera y además a 15€ per cápita. En lo que atañe al relevo generacional y/o contrato de sustitución del ecónomo oficial podemos estar tranquilos.
A las 5 nos despedimos y sin problemas, como a la ida, en poco más de media hora estamos en casa.
La crónica se ha escrito en Górliz el cinco de Octubre de dos mil once.
4 de OCTUBRE de 2011
La cita es a las 10 en la plaza de Alonsótegui a la que llegamos sin apenas caravanas, es decir en un plis plas
Tomamos el café sólo 9 jubiltaldeos, con ausencias importantes como la del fotógrafo y guía alfa, la del fotógrafo suplente y la del ecónomo que, como en las películas de guerra, son inmediatamente sustituidos por los supervivientes.
Hace un día precioso, fresco por la mañana pero como las predicciones, que se han cumplido, anuncian calor como los días precedentes, el guía alfa ha preparado una salida en la que predomina la sombra.
La convocatoria pretendía la ascensión a los montes que dan título a la crónica pero conversaciones de última hora le convencen al dialogante guía omega a cambiar la dirección de ataque a las mencionadas cumbres.
A las 10 empezamos a andar y por Errota bidea llegamos a la capillita, si es que eso es una capilla, de San Juan Bautista que tiene un icono copia del original que se encuentra en Serbia.
Por carretera asfaltada, luego por hormigonada y por último de piedrilla apisonada, siempre subiendo en algunos tramos de forma exigente pero casi siempre por sombra proporcionada por pinos, llegamos, transcurrida una hora de marcha, al agroturismo Ordaola.
Paramos un momento para consultar un cartel explicativo y de paso sacar una foto para seguir subiendo, ahora con peor pista hasta el cruce que va hacia el Pagasarri (izda.) o al Zamaia (decha.). Son ya las 12 menos cuarto y aquí nadie habla del amaiketako.
La pista desciende suavemente atravesando una masa, no muy grande, de robles que por su porte y tamaño llevaban ahí bastantes años formando una isla entre tanto pino.
A punto de originarse un motín paramos para el amaiketako en la base del Pilipaondo. Tras unos metros de duda cogemos el buen camino que poco a poco nos acerca al Zamaia.
En un recodo los que van los primeros avisan de la existencia de unas setas, al parecer, buenas. Llegado al lugar el experto setalari confirma el diagnóstico y procede a su recolección. Prácticamente un milagro, viene a sentenciar
Son ya la 1 cuando se nos presenta el dilema de hacer cumbre o comer de cuchara y lógicamente se decide, sin tener que llegar a la votación, comer sentados. Y eso que estamos a poco menos que un kilómetro de la meta pero con un fuerte desnivel, lo que nos llevaría un buen rato. Además, esta parte está orientada al sur y el calor es fuerte.
El guía omega, que ya he dicho es dialogante, propone, para calmar las ansias del núcleo duro, hacer la semana que viene las cumbres previstas para hoy quedando, por si acaso, un poco antes y utilizando otra ruta.
Pasamos por el área recreativa El Oro, perfectamente pertrechada de todo lo necesario para pasar el día, sobre todo con una sombra que daba envidia.
Entramos en Alonsótegui por la parte de atrás de la capillita de San Juan Bautista con lo que se cierra el “Rondó al Pantano de Artiba” que es como se tenía que haber titulado la salida de hoy.
Llegamos a los coches a las 2,15 y tras un rápido adecentamiento en seco, nos vamos a tomar el vino de rigor. Hoy las cañas de cerveza han ganado por goleada.
Comemos en el Aritemendi, situado en la Andra Mari enparantza, el menú del día con la aprobación unánime de todos los comensales en cuanto a la cantidad y calidad de los platos.
El café y los chupitos, acompañados de unos excelentes bombones recién traídos de Bélgica, los tomamos en la terraza con un airecillo muy agradable que a más de uno le ha puesto en trance de echar una cabezada.
Las cuentas salen a la primera y además a 15€ per cápita. En lo que atañe al relevo generacional y/o contrato de sustitución del ecónomo oficial podemos estar tranquilos.
A las 5 nos despedimos y sin problemas, como a la ida, en poco más de media hora estamos en casa.
La crónica se ha escrito en Górliz el cinco de Octubre de dos mil once.
martes, 27 de septiembre de 2011
27-9-2011 AITZGORRI
AIZKORRI
Aprovechando el fondo físico adquirido durante las convivencias de la semana pasada, el guía nos ha puesto una excursión demandada en más de una ocasión por el núcleo duro, ascensión al Aizkorri con bocata para comer.
Nos encontramos ocho Jubiltaldeos en la explanada del Santuario de Aránzazu a la hora de la cita, 9,30. Una vez preparados para la ascensión, nos dirigimos al primer lugar donde tomar un café, no sea que el segundo esté cerrado, cafecito y para arriba.El guía nos lleva por una senda desconocida por el grupo que atravesando un hermoso bosque desemboca en la pista tradicional, seguimos dicha pista hasta el collado Elola donde nos reagrupamos para continuar por una avenida sombría hasta el refugio de Urbía.
La parada para reponer fuerzas resulta más entretenida de lo pensado, pues nadie esperaba la cantidad de personas que en las mesas hacían lo mismo que nosotros, bueno algunos algo mejor, porque estaban almorzando.El paseo por las campas de Urbía hasta la majada de Erbelar donde comienza la subida al cordal de Aizkorri, resulta muy agradable.
Esta última parte discurre por una senda de piedra muy pisada, por lo que hay que estar atento, es el clásico camino que si quieres ver el paisaje tienes que parar, no sea que en vez del paisaje veas las estrellas. A mitad de camino en el último árbol nos reagrupamos y coincidimos con dos compañeros del Banco que ya descendían, en la charla que tenemos con ellos cuentan que se están preparando para ascender al Kilimanjaro.Hacemos cumbre, unos antes que otros, y las vistas son de primera, la llanada Alavesa, Txindoki, Amboto, Gorbea etc. Después de observar la ermita y un refugio, descendemos hacia la majada Oltxa donde paramos para comer a la sombra de un hermoso haya. Comentar que este descenso resulta exigente y el descanso de la comida nos viene de perlas.
De la comida poco que comentar, lo de siempre, embutidos caseros, queso Idiazábal, fruta, chocolate y vino. Lo más interesante ha sido la degustación de los vinos, recordando la excursión tradicional a la bodega de la Sonsierra, esperando poder realizarla también este año.Después de comer nos dirigimos hacia el refugio de Urbía por las campas del mismo nombre pero en la dirección contraria a esta mañana. Cerca del refugio por sugerencia de un Jubiltadeo hemos seguido hacia el collado Elola donde nos hemos juntado para la última bajada al Santuario de Aránzazu.
Aunque el calor lo hemos aguantado bien, en la primera tasca hemos parado para refrescarnos con unas cervezas. Visitamos el Santuario y nos dirigimos a los coches para regresar cada mochuelo a su olivo.Decir que el día se ha caracterizado por la ausencia de nubes y que escribo esta crónica a petición del plumilla titular, dado el trabajo abundante que tiene por las jornadas de convivencia, en la parte alta de Bilbao el 27 de Septiembre del 2011.
viernes, 16 de septiembre de 2011
13-9-2011 MOTXOTEGIS
MOTXOTEGIS
13/09/2011
Los 7 jubiltaldeos que hoy, a pesar de ser martes y trece, estamos operativos, nos damos cita en el bar del alto de Barázar, dirección Vitoria, a las 9,45.
Para hoy, el guía Alfa, ausente por cierto, ha programado una salida de perfil medio-bajo con el objeto de desentumecer las bisagras y preparar el material para la semana que viene en Picos de Europa y, de paso, visitar el templo gastronómico de Ubidea, cerrado la semana pasada.
Comenzamos a andar a las 10,20 horas por pista cómoda, flanqueada por masas arbóreas, de cierta edad a tenor de su tamaño y frondosidad, entre los que destacan los abetos Douglas, hayas, robles y pinos. Esta será la tónica durante prácticamente todo el paseo.
La ascensión, sin grandes pendientes, es sinuosa tanto en el plano vertical como en el horizontal.
Traspasada una empalizada entramos en una zona de campa, por la que transcurre la conducción de gas, que la superamos campo a través ya que no hay camino definido. Un poste con señales nos indica que a Ubidea tenemos 1 km. de distancia y que el PR-Bi-50, se junta con el GR-123 que seguiremos durante un rato.
A nuestras espaldas tenemos el Gorbea y a nuestra derecha todos los valles están cubiertos con una niebla densa que recuerda a una inmensa fuente de claras montadas que apenas deja ver el perfil de algunas cumbres que no somos capaces de llamarlas por su nombre.
Al Motxotegi I (881 o799 m. según el buzón que elijamos) llegamos pasadas las 11,00 pero no nos detenemos. Avistamos el conjunto de pantanos que conforman el complejo Zadorra y enfilamos hacia el Motxotegi II o monte Castillo cuyo buzón no encontramos (o no tiene).
Son las 11,40 y el día sigue magnífico.
Como todavía no es la hora del amaiketako, continuamos, a ojo, hacia el tercero o Aiaun donde paramos para, como ya es la hora, reponer fuerzas.
El descenso hasta los coches tiene su miga y su punto de emoción. Para no volver todo el rato por el mismo camino, los guías oficiosos, basándose en la teoría de que “todo monte tiene su cordal”, el setero dixit, nos lanzamos hacia abajo siguiendo, al principio, por todo lo que se pareciese a un camino señalizado o no.
Perderse, lo que es perderse nada de nada pero a punto hemos estado de llegar a Otxandio donde siempre encontraríamos algún taxi. No sé si es porque teníamos tiempo o porque nos fiamos de nuestro sentido de la orientación pese a que los árboles no nos permitían encontrar referencias o porque con nosotros iba un jubiltaldeo autóctono que parecía conocer el terreno, la cosa es que en ningún momento cundió el pánico ni tuvo lugar ninguna escena de histerismo.
Tomando decisiones asamblearias, lógicas y razonadas, volvemos a encontrar la pista y, por terreno conocido, llegamos a los coches justo cuando iban a dar las 2 p.m.
Me queda la duda de si hubiésemos conseguido lo mismo siguiendo otros caminos que de vez en cuando se nos ponían a tiro pero tampoco merecía la pena hacer experimentos porque carecíamos del liderazgo que en estas situaciones imprime el guía oficial y su ayudante, también ausente.
Mientras nos tomamos el blanquito (término genérico que emplea el cronista para referirse a cualquier tipo de bebida antes de comer) con las almendras cosecha 2011, el setero contrasta con un lugareño la exigua colecta de setas resultando ser, tal como él suponía, una urretxa y cuatro gibellurdines. Crecido, hace una disertación micológica muy interesante y didáctica.
Aprovechamos este momento de relax y el fin de la clase magistral para ir concretando puntos sensibles acerca de las convivencias de la próxima semana que a modo de resumen se transcriben al final de esta crónica.
A eso de las tres estamos sentados a la mesa y, como siempre, las agradables y simpáticas mesoneras, nos proporcionan a su voluntad los cuatro primeros (puerros en vinagreta, vainas con patatas, arroz en paella y sopa de pescado) y dos segundos (chipirones y carrileras en salsa) con opción de un tercero por si acaso nos quedábamos con hambre.
Es un poco tarde así que tras el café y algún chupito abandonamos el local sin apenas sobremesa.
El viento, que ya había rolado a norte mientras estábamos en el monte, ha traído nubes que han cubierto totalmente el cielo y se nota algo de fresco.
Antes de montar en los coches damos una pequeña vuelta para ver si hay alguna nuez y sin más nos vamos para casa. En el camino empieza a llover.
Se escribe esta crónica en Górliz, precioso pueblo costero, el 14 de Septiembre de 2011.
NOTA AVISO PARA LAS CONVIVENCIAS
Hora y meeting point: A las 9,30 en la gasolinera de Ugaldebieta.
13/09/2011
Los 7 jubiltaldeos que hoy, a pesar de ser martes y trece, estamos operativos, nos damos cita en el bar del alto de Barázar, dirección Vitoria, a las 9,45.
Saludos, cafecito y a los coches para acercarnos al objetivo. Antes de llegar a Ubidea nos desviamos a la izquierda y por una pista bien conservada cogemos altura y dejamos los vehículos junto al monumento erigido al Guardia Forestal.
Para hoy, el guía Alfa, ausente por cierto, ha programado una salida de perfil medio-bajo con el objeto de desentumecer las bisagras y preparar el material para la semana que viene en Picos de Europa y, de paso, visitar el templo gastronómico de Ubidea, cerrado la semana pasada.
Comenzamos a andar a las 10,20 horas por pista cómoda, flanqueada por masas arbóreas, de cierta edad a tenor de su tamaño y frondosidad, entre los que destacan los abetos Douglas, hayas, robles y pinos. Esta será la tónica durante prácticamente todo el paseo.
La ascensión, sin grandes pendientes, es sinuosa tanto en el plano vertical como en el horizontal.
Traspasada una empalizada entramos en una zona de campa, por la que transcurre la conducción de gas, que la superamos campo a través ya que no hay camino definido. Un poste con señales nos indica que a Ubidea tenemos 1 km. de distancia y que el PR-Bi-50, se junta con el GR-123 que seguiremos durante un rato.
A nuestras espaldas tenemos el Gorbea y a nuestra derecha todos los valles están cubiertos con una niebla densa que recuerda a una inmensa fuente de claras montadas que apenas deja ver el perfil de algunas cumbres que no somos capaces de llamarlas por su nombre.
Al Motxotegi I (881 o799 m. según el buzón que elijamos) llegamos pasadas las 11,00 pero no nos detenemos. Avistamos el conjunto de pantanos que conforman el complejo Zadorra y enfilamos hacia el Motxotegi II o monte Castillo cuyo buzón no encontramos (o no tiene).
Son las 11,40 y el día sigue magnífico.
Como todavía no es la hora del amaiketako, continuamos, a ojo, hacia el tercero o Aiaun donde paramos para, como ya es la hora, reponer fuerzas.
El descenso hasta los coches tiene su miga y su punto de emoción. Para no volver todo el rato por el mismo camino, los guías oficiosos, basándose en la teoría de que “todo monte tiene su cordal”, el setero dixit, nos lanzamos hacia abajo siguiendo, al principio, por todo lo que se pareciese a un camino señalizado o no.
Perderse, lo que es perderse nada de nada pero a punto hemos estado de llegar a Otxandio donde siempre encontraríamos algún taxi. No sé si es porque teníamos tiempo o porque nos fiamos de nuestro sentido de la orientación pese a que los árboles no nos permitían encontrar referencias o porque con nosotros iba un jubiltaldeo autóctono que parecía conocer el terreno, la cosa es que en ningún momento cundió el pánico ni tuvo lugar ninguna escena de histerismo.
Tomando decisiones asamblearias, lógicas y razonadas, volvemos a encontrar la pista y, por terreno conocido, llegamos a los coches justo cuando iban a dar las 2 p.m.
Me queda la duda de si hubiésemos conseguido lo mismo siguiendo otros caminos que de vez en cuando se nos ponían a tiro pero tampoco merecía la pena hacer experimentos porque carecíamos del liderazgo que en estas situaciones imprime el guía oficial y su ayudante, también ausente.
Mientras nos tomamos el blanquito (término genérico que emplea el cronista para referirse a cualquier tipo de bebida antes de comer) con las almendras cosecha 2011, el setero contrasta con un lugareño la exigua colecta de setas resultando ser, tal como él suponía, una urretxa y cuatro gibellurdines. Crecido, hace una disertación micológica muy interesante y didáctica.
Aprovechamos este momento de relax y el fin de la clase magistral para ir concretando puntos sensibles acerca de las convivencias de la próxima semana que a modo de resumen se transcriben al final de esta crónica.
A eso de las tres estamos sentados a la mesa y, como siempre, las agradables y simpáticas mesoneras, nos proporcionan a su voluntad los cuatro primeros (puerros en vinagreta, vainas con patatas, arroz en paella y sopa de pescado) y dos segundos (chipirones y carrileras en salsa) con opción de un tercero por si acaso nos quedábamos con hambre.
Es un poco tarde así que tras el café y algún chupito abandonamos el local sin apenas sobremesa.
El viento, que ya había rolado a norte mientras estábamos en el monte, ha traído nubes que han cubierto totalmente el cielo y se nota algo de fresco.
Antes de montar en los coches damos una pequeña vuelta para ver si hay alguna nuez y sin más nos vamos para casa. En el camino empieza a llover.
Se escribe esta crónica en Górliz, precioso pueblo costero, el 14 de Septiembre de 2011.
NOTA AVISO PARA LAS CONVIVENCIAS
Hora y meeting point: A las 9,30 en la gasolinera de Ugaldebieta.
- Para las cenas y cualquier acto oficial que podamos estar invitados, se requiere el niqui verde de Jubiltaldea.
- Del embutido, para que todo sea de la misma calidad, se encarga un jubiltaldeo que se ha apuntado como voluntario sin coaccionarle.
- Del laterío o cualquier otro alimento, por ej. fruta, cada uno lleva lo suyo según gustos y cantidades como para compartir o proceder al trueque.
- Caprichos y antojos personales sin más límite que el espacio físico.
martes, 6 de septiembre de 2011
6-9-2011 AZERO
UBIDEA-AZERO-Casi el Oketa-UBIDEA
Rompiendo la tradición de otros años no comenzamos el curso 2011/2012 con una comida en el txoko de Guillermo, dado que Guillermo ya no tiene txoko. El nuevo curso lo iniciamos como los valientes con una excursión en toda regla.
Aunque la cita es a las 10 en Ubidea, nos vemos en el bar de la gasolinera de Barázar y tras el cafelito de rigor partimos para Ubidea, en la plaza aparcamos los coches, el reloj de la Iglesia marca las 10 y como en el restaurante no responden al teléfono, nos acercamos para reservar. Esta semana cierran y ponemos en marcha el Plan “B” Amorrortu de Lemoa, donde nos atienden sin problemas.
El día se presenta ideal, buena temperatura, sol y ligera brisa. Por la carretera/camino con dirección al collado de Arimekorta caminamos hasta localizar por donde vadear el río, lo cruzamos y por un camino que discurre por un bosque de hayas vamos subiendo hacia el Azero. El camino se difumina por el bosque y siguiendo la intuición del guía hacemos cumbre. Comentar que algunos tramos son de una pendiente superior al Angliru y con unas moscas picantonas de no te menees.
En el buzón del Azero (967 m.) nos refrescamos, nos fotografiamos y aunque el camino que conocemos para volver a Ubidea es hacia la derecha, el guía propone una nueva vía por la izquierda, le hacemos caso y comenzamos el descenso. Al principio bien, pero después algunos se toman atribuciones que no les corresponde y en vez de confiar en la intuición del guía que propone un desvío con dirección al río que hemos vadeado a la subida, continuamos por la pista hacia el Oketa que bordeamos y tras un descenso, que se hace un poco largo, llegamos a los coches.
Como se nos ha hecho un poco tarde llamamos al Amorrortu para que no se extrañen de que vamos un pelín tarde. (Media hora)
Lo del Rest. Amorrortu no cambia, espectacular, de primeros, ensaladilla rusa, pisto con ingredientes de la huerta de casa y macarrones con tomate de la misma huerta de casa. De segundos, bonito con tomate, no os digo de donde, y patas de cerdo con salsa Bizkaía, de rechupete. Postre helado de corte con galletas, natillas o fruta.
(La semana que viene seguro que para comparar el guía nos pone algo por Ubidea)
El café y los licores nos los sirven en la terraza, conocida de otras veces por la cantidad de camiones que van o vienen de Barázar. La tertulia sirve para conocer y planificar las jornadas de convivencia en Picos de Europa. Ya tendréis noticias.
Y seguro que dejando cosas en el tintero, escribo esta primera crónica de la temporada en la parte alta de Bilbao el 6 de Septiembre del 2011.
P.D. Por favor, el prólogo que lo escriba el plumilla titular, gracias.
martes, 2 de agosto de 2011
19-7-2011 CLASICA LAREDO-NOJA
LAREDO - NOJA
19/07/2011
Total que en el autobús Bilbao-Laredo desembarcamos a las 10,15 8 jubiltaldeos en la villa donde allá por 1556 lo hizo Carlos I de España y V de Alemania camino de Yuste. Durante el nuestro ha predominado la lluvia, el viento y un cielo negruzco.
En la cafetería Riviera conectamos con otros tres miembros, residentes en la zona, para tomarnos el preceptivo y tradicional café. Nadie da síntomas de debilidad ni de abandono.
Son las 10,30 cuando empezamos a andar por el paseo que nos conducirá hasta El Puntal. Como la cosa no está para experimentos, lo de ir por la playa para que las olas nos acaricien los pies descalzos queda para el año que viene.
El equipamiento para tan húmedo día es de lo más variopinto y va desde la mochila nodriza del guía alfa a las manos en los bolsillos de algunos audaces pero todos sin excepción, con chubasquero y paraguas. Es que hoy no había margen para la duda.
El primer chubasco nos coge cerca de un bar, el segundo junto a unos setos y el tercero cerca del hotel ya llegando al Puntal. Todos son densos y afortunadamente cortos pero eso no quiere decir que durante casi todo el trayecto hasta Noja, el abre el paraguas, ponte el chubasquero y viceversa no lo hayamos ejercitado unas cuantas veces.
Para estar protegidos en caso de chaparrón, en vez de dirigirnos a las marismas, atravesamos el pueblo de Santoña por la parte habitada ya que siempre habrá un bar, un portal o un alero.
Cuando, ya pasado el Dueso, estamos llegando por carretera al final de la playa de Berría, a unos 50 m. del hotel Playa de Berria, nos cae, acompañado con bastante viento, un fuerte chaparrón del cual cada uno se protege como puede detrás de los pocos coches aparcados e incluso debajo de unos esqueléticos tamarices.
Ningún paraguas ha salido perjudicado y como seguimos teniendo la suerte de cara, además de ser corto es el último con fundamento que nos caerá durante el resto del día mientras estemos al descubierto.
Como son las 12,30 entramos en la cafetería del hotel para tomar nuestro amaiketako aprovechando la oferta de “vino + pincho 2,90€”. Además, que un día como el de hoy te aparezcan 11 tíos, es una circunstancia que saben apreciar y la camarera nos obsequia con unas aceitunas aliñadas a las que, como es natural, no hacemos ascos.
Seguimos ruta pero como la bajada del Brusco puede estar peligrosa por los resbalones y no nos podemos permitir más bajas, lo evitamos pasando a través de Argoños por carretera y urbanizaciones, alguna condenada, hasta llegar por un original bidegorri hecho con traviesas ferroviarias a nuestro destino entrando por el barrio de Helgueras.
En Noja centro estamos a las 2,30 con tiempo suficiente para que dos de los nuestros se den un chombo rápido mientras los demás, después de cambiarnos de camiseta y calzado tomarnos el vinito fin de etapa con otros tres jubiltaldeos que por diversas razones que no viene a cuento ni es procedente mencionarlas, han preferido hacer el viaje 100% en autobús.
Comemos, al igual que el pasado año, en el Hotel Restaurante Arillo pero en atención al tiempo lo hacemos en vez de en la terraza en el comedor. No nos arrepentimos porque mientras estamos sentándonos la lluvia vuelve hacer su aparición.
El menú, trabajado en contenido, cantidad, calidad y precio por el ecónomo consiste en unos entrantes a base de jamón, pastel de cabracho, de espárragos y fritos variados para pasar a la paella de marisco en cantidad suficiente para jartarnos. Los postres son a elegir predominando los sorbetes que dicen que ayudan a hacer la digestión.
Las copas las tomamos fuera, circunstancia que es aprovechada por los sufridos y vilipendiados fumadores alguno de los cuales se desquita fumándose un puro.
La charla es variada pero siempre positiva, como la propuesta para hacer la ruta del “Alto Ebro” desde Reinosa a Trespaderne del 5 al 12 de Setiembre o como la disertación de nuestro vecino de Noja sobre el Capitán Luis Vicente Velasco reivindicando que esta población también han participado de la historia. Por supuesto se abre la inscripción para las convivencias en Picos de Europa del 19 al 26 de Setiembre e incluso se empieza a hablar de los actos conmemorativos del 10º aniversario de la fundación de Jubiltaldea.
Tras la foto de familia vamos corriendo al autobús de las 6 y tan corriendo porque dos de los nuestros, con destino Bilbao se quedan sin sitio y no les queda más remedio que optar otras alternativas.
Por cuestiones prácticas no funciona lo de “Fuenteovejuna todos a una” pero nos queda una sensación de haber dejado abandonado a alguien.
El autobús llega a las 7,30 a Bilbao y todos nos dirigimos al metro. Según la estación de bajada, unos llegan antes que otros a su casa pero todos llegamos bien. Los otros dos, siguiendo diferentes rutas y horarios duermen también en sus casas.
Como no ha triunfado la propuesta de este cronista para compartir pluma con el sustituto, la escribo en Górliz a 22 de Julio con la tranquilidad que, aunque sea momentáneamente, proporciona el acuerdo de la U.E. sobre el rescate de Grecia.
19/07/2011
Un año más celebramos hoy la Clásica con la que finaliza el año montañero correspondiente al ejercicio 2010-2011.
Y porque es la Clásica que si no, debido a las condiciones meteorológicas y a las previsiones nefastas, todos nos hubiéramos quedado en nuestras casitas.
Pero la travesía Laredo-Noja suscita grandes adhesiones, y todo hay que decirlo, más que deportivas, fundamentalmente gastronómicas.
Total que en el autobús Bilbao-Laredo desembarcamos a las 10,15 8 jubiltaldeos en la villa donde allá por 1556 lo hizo Carlos I de España y V de Alemania camino de Yuste. Durante el nuestro ha predominado la lluvia, el viento y un cielo negruzco.
En la cafetería Riviera conectamos con otros tres miembros, residentes en la zona, para tomarnos el preceptivo y tradicional café. Nadie da síntomas de debilidad ni de abandono.
Son las 10,30 cuando empezamos a andar por el paseo que nos conducirá hasta El Puntal. Como la cosa no está para experimentos, lo de ir por la playa para que las olas nos acaricien los pies descalzos queda para el año que viene.
El equipamiento para tan húmedo día es de lo más variopinto y va desde la mochila nodriza del guía alfa a las manos en los bolsillos de algunos audaces pero todos sin excepción, con chubasquero y paraguas. Es que hoy no había margen para la duda.
El primer chubasco nos coge cerca de un bar, el segundo junto a unos setos y el tercero cerca del hotel ya llegando al Puntal. Todos son densos y afortunadamente cortos pero eso no quiere decir que durante casi todo el trayecto hasta Noja, el abre el paraguas, ponte el chubasquero y viceversa no lo hayamos ejercitado unas cuantas veces.
Para estar protegidos en caso de chaparrón, en vez de dirigirnos a las marismas, atravesamos el pueblo de Santoña por la parte habitada ya que siempre habrá un bar, un portal o un alero.
Cuando, ya pasado el Dueso, estamos llegando por carretera al final de la playa de Berría, a unos 50 m. del hotel Playa de Berria, nos cae, acompañado con bastante viento, un fuerte chaparrón del cual cada uno se protege como puede detrás de los pocos coches aparcados e incluso debajo de unos esqueléticos tamarices.
Ningún paraguas ha salido perjudicado y como seguimos teniendo la suerte de cara, además de ser corto es el último con fundamento que nos caerá durante el resto del día mientras estemos al descubierto.
Como son las 12,30 entramos en la cafetería del hotel para tomar nuestro amaiketako aprovechando la oferta de “vino + pincho 2,90€”. Además, que un día como el de hoy te aparezcan 11 tíos, es una circunstancia que saben apreciar y la camarera nos obsequia con unas aceitunas aliñadas a las que, como es natural, no hacemos ascos.
Seguimos ruta pero como la bajada del Brusco puede estar peligrosa por los resbalones y no nos podemos permitir más bajas, lo evitamos pasando a través de Argoños por carretera y urbanizaciones, alguna condenada, hasta llegar por un original bidegorri hecho con traviesas ferroviarias a nuestro destino entrando por el barrio de Helgueras.
En Noja centro estamos a las 2,30 con tiempo suficiente para que dos de los nuestros se den un chombo rápido mientras los demás, después de cambiarnos de camiseta y calzado tomarnos el vinito fin de etapa con otros tres jubiltaldeos que por diversas razones que no viene a cuento ni es procedente mencionarlas, han preferido hacer el viaje 100% en autobús.
Comemos, al igual que el pasado año, en el Hotel Restaurante Arillo pero en atención al tiempo lo hacemos en vez de en la terraza en el comedor. No nos arrepentimos porque mientras estamos sentándonos la lluvia vuelve hacer su aparición.
El menú, trabajado en contenido, cantidad, calidad y precio por el ecónomo consiste en unos entrantes a base de jamón, pastel de cabracho, de espárragos y fritos variados para pasar a la paella de marisco en cantidad suficiente para jartarnos. Los postres son a elegir predominando los sorbetes que dicen que ayudan a hacer la digestión.
Las copas las tomamos fuera, circunstancia que es aprovechada por los sufridos y vilipendiados fumadores alguno de los cuales se desquita fumándose un puro.
La charla es variada pero siempre positiva, como la propuesta para hacer la ruta del “Alto Ebro” desde Reinosa a Trespaderne del 5 al 12 de Setiembre o como la disertación de nuestro vecino de Noja sobre el Capitán Luis Vicente Velasco reivindicando que esta población también han participado de la historia. Por supuesto se abre la inscripción para las convivencias en Picos de Europa del 19 al 26 de Setiembre e incluso se empieza a hablar de los actos conmemorativos del 10º aniversario de la fundación de Jubiltaldea.
Tras la foto de familia vamos corriendo al autobús de las 6 y tan corriendo porque dos de los nuestros, con destino Bilbao se quedan sin sitio y no les queda más remedio que optar otras alternativas.
Por cuestiones prácticas no funciona lo de “Fuenteovejuna todos a una” pero nos queda una sensación de haber dejado abandonado a alguien.
El autobús llega a las 7,30 a Bilbao y todos nos dirigimos al metro. Según la estación de bajada, unos llegan antes que otros a su casa pero todos llegamos bien. Los otros dos, siguiendo diferentes rutas y horarios duermen también en sus casas.
Como no ha triunfado la propuesta de este cronista para compartir pluma con el sustituto, la escribo en Górliz a 22 de Julio con la tranquilidad que, aunque sea momentáneamente, proporciona el acuerdo de la U.E. sobre el rescate de Grecia.
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