miércoles, 4 de noviembre de 2026

 3-11-26 ASPUNTA Y LEMOAKO ATXA DESDE LEMONA 

 

Puntuales a las 9,30 en el restaurante Amorrortu, de Lemona, nos juntamos 6 caminantes para el cafecito mañanero. 

El plan para hoy es seguir una de las rutas locales, la PR-BI-56, que ya hemos realizado en otras ocasiones. 

A las 10 comenzamos a caminar desde el propio restaurante, que luego nos dará de comer, para adentrarnos en las calles de la localidad para atravesarla hacia el barrio de San Antolin donde encontramos casas de piedra de cierto porte bien conservadas, para ya afrontar la subida, sin pausa, hacia la parte alta. 

De vez en cuando paramos, para contemplar las vistas de la localidad que se va quedando abajo y además recuperar algo de fuelle. Alcanzada la parte alta entramos en una zona relativamente llana, seguimos las marcas blanca y amarilla que señalizan muy bien en general toda la travesía, con algún charco pero sin dificultad. 

Más adelante, una vez alcanzada la pista que sube directa desde el cementerio, pasamos junto al caserío Sandoni, bien conservado, con el tejado remodelado. Dejamos la pista y por la derecha entramos en el bosque de hayas, que están cambiando de color, pero predomina todavía el verde, volvemos a salir a la pista y comenzamos la visita a la zona de trincheras de la guerra civil, que tuvo en esta zona duras batallas, alcanzando los caminantes la cumbre del Aspunta, de 363 metros, con buzón. 

Continuamos, comprobando la restauración de la zona de trincheras y a la hora del ángelus damos buena cuenta de la manzana en el área recreativa cercana. 

Seguimos hasta la cumbre principal de hoy, Peña Lemona o Gantzabal, 365 metros, con el monumento homenaje a los caídos en las batallas que tuvieron en este lugar y la ermita de San Ignacio, ahora convertida en refugio de montaña. Descendemos por un sendero bastante pronunciado para alcanzar la ermita de San Antolín y ya torciendo a la izquierda, siguiendo las marcas blanca y amarilla, en franca bajada por zona boscosa hasta las primeras casas del pueblo y nos dirigimos hacia el polideportivo y después de una pequeña parada para un refrigerio, llegamos al punto de partida: el restaurante Amorrortu. 

En el restaurante, reponemos las fuerzas empleadas durante 3 horas y 11 kilómetros de caminata, degustando los diferentes platos del menú, muy bien atendidos, como siempre. 

Sin más, regreso a los lugares de origen. 



miércoles, 21 de octubre de 2026

 20-10-2026 ERMUA DESDE PLENTZIA 

Se espera un día bueno, como así es, fresco, con apenas 10 grados a las 8 de la mañana. Nos reunimos 8 caminantes en el bar Gurea,de Plentzia, justo al otro lado de la estación de metro, para el cafecito mañanero. 

Sin más, comenzamos la andadura por el borde de la ría para dirigirnos al puerto y reservar mesa en el restaurante Gorrondona, conocido de otras veces. Cumplido el trámite caminamos hacia Astondo. La mañana está limpia y soleada. Por la playa hay algunos caminantes, algunos con sus perros. Iniciamos la subida hacia el Centro de Recuperación de Animales de la Diputación, con algunos caballos, alguna vaca y un ciervo que nos observaba al subir. 

El camino que teníamos previsto está cerrado por una valla sólida que nos disuade de saltarla, aunque hay algún caminante que nos anima. La carretera que sube hasta el faro está cerrada por desprendimientos, pero nos informan que el camino está bien y que no hay ningún peligro, por lo que superando la cancela alcanzamos sin problema el faro. Unas fotos de recordatorio y continuamos, ya en franca subida, por sendero bien marcado hacia la cumbre del Ermua que alcanzamos cerca de las 12 del mediodía. 

Es la hora del ángelus y de la manzana, que comemos al sol porque a la sombra hace fresco. Más fotos en la cumbre, junto al pequeño refugio y emprendemos la bajada, suave, por camino bien marcado, sin gran desnivel y los más importante, sin barro. 

Al llegar a un crucero, tomamos la bajada más larga y más suave que nos acerca hasta el caserío de Fano y luego por asfalto hasta el barrio de Berreagas para después de un pequeño repecho enfilar la bajada por una zona poblada de madroños hasta el barrio de Saratxaga, con sus cerveceras, ahora cerradas, Eroski y adentrándonos ya en zona urbana, hasta el restaurante Gorrondona donde hemos reservado la mesa. 

El aperitivo muy bien a cargo de un caminante que ha cumplido años recientemente y la comida en la buena línea de otras veces, con la paella de segundo plato como seña de identidad de este local. La conversación es animada, hemos disfrutado de una espléndida mañana y sin más nos vamos al metro para retornar a nuestros orígenes. 

La jornada se traduce en 3 horas 30 minutos de caminar, 15 kilometros y 310 metros de desnivel. 

 

 

miércoles, 14 de octubre de 2026

 13-10-26 SAIBIGAIN DESDE ZUMELTZA 

Este martes la previsión del tiempo es buena y nos juntamos cinco caminantes en el bar Baltzola, de Dima, para el café mañanero. Sin más, seguimos en los coches hasta el área de Zumeltza, junto al antiguo aeródromo. Parece que hay movimiento de cazadores al paso, pero están recogiendo. 

Iniciamos el camino a las 10 y 10 por pista de tierra, ancha, que cruza un magnífico bosque de coníferas y enseguida la ruta se empina un poco en franco ascenso. Pasamos junto al caserío Arkaola, bastante deteriorado. Más adelante, en un crucero, tomamos la dirección a Urkiola, y la pista se convierte en sendero, bien marcado, pero en marcado ascenso. Parando de vez en cuando para ver el paisaje y coger aliento llegamos a una pista ancha, de tierra, que va hacia la derecha, a Urkiola, que tomamos y nos permite coger aire y comentar asuntos varios. 

Después de llanear durante un largo trecho, tomamos ya dirección hacia la izquierda en un cruce marcado, para afrontar ya en otro viraje a la derecha la campa final hacia la gran cruz del Saibigain, 946 metros.  

En la cumbre pastan algunos caballos y hay algún que otro caminante. Es la hora del ángelus y aprovechamos para comer la manzana y disfrutar de las inmejorables vistas que tiene este monte, 360º de visibilidad. Distinguimos un pequeño humo en la vaguada hacia la zona de Akalarra, pero unos montañeros que vienen de allí nos dicen que son unos tocones que están quemando y que está controlado. 

Iniciamos el descenso, bastante acusado, precisamente hacia la zona de donde provenía el humo, pero antes de llegar nos desviamos en un crucero señalizador hacia la izquierda, hacia Zumeltza, de donde salimos a la mañana. El descenso ahora es más tendido y se camina sin dificultad por zonas boscosas. 

En el entretanto se había reservado mesa en el restaurante Korostondo, ya conocido de otras veces y la visión de la cerveza fresquita nos hizo más llevadero el camino hasta los coches.  

Ya en el restaurante, tomamos el aperitivo en unas mesas en el exterior del caserío. El comedor estaba lleno, por lo menos el comedor donde nos instalamos. Las viandas del menú sensacionales, buenas raciones, acompañadas como es clásico, por el huevo frito y patatas fritas.   

Aprovechamos para comprar una hogaza de pan que hacen aquí y regresamos sin más a casa. 

Un día estupendo, 12 kilómetros y tres horas de andadura