3-11-26 ASPUNTA Y LEMOAKO ATXA DESDE LEMONA
Puntuales a las 9,30 en el restaurante Amorrortu, de Lemona, nos juntamos 6 caminantes para el cafecito mañanero.
El plan para hoy es seguir una de las rutas locales, la PR-BI-56, que ya hemos realizado en otras ocasiones.
A las 10 comenzamos a caminar desde el propio restaurante, que luego nos dará de comer, para adentrarnos en las calles de la localidad para atravesarla hacia el barrio de San Antolin donde encontramos casas de piedra de cierto porte bien conservadas, para ya afrontar la subida, sin pausa, hacia la parte alta.
De vez en cuando paramos, para contemplar las vistas de la localidad que se va quedando abajo y además recuperar algo de fuelle. Alcanzada la parte alta entramos en una zona relativamente llana, seguimos las marcas blanca y amarilla que señalizan muy bien en general toda la travesía, con algún charco pero sin dificultad.
Más adelante, una vez alcanzada la pista que sube directa desde el cementerio, pasamos junto al caserío Sandoni, bien conservado, con el tejado remodelado. Dejamos la pista y por la derecha entramos en el bosque de hayas, que están cambiando de color, pero predomina todavía el verde, volvemos a salir a la pista y comenzamos la visita a la zona de trincheras de la guerra civil, que tuvo en esta zona duras batallas, alcanzando los caminantes la cumbre del Aspunta, de 363 metros, con buzón.
Continuamos, comprobando la restauración de la zona de trincheras y a la hora del ángelus damos buena cuenta de la manzana en el área recreativa cercana.
Seguimos hasta la cumbre principal de hoy, Peña Lemona o Gantzabal, 365 metros, con el monumento homenaje a los caídos en las batallas que tuvieron en este lugar y la ermita de San Ignacio, ahora convertida en refugio de montaña. Descendemos por un sendero bastante pronunciado para alcanzar la ermita de San Antolín y ya torciendo a la izquierda, siguiendo las marcas blanca y amarilla, en franca bajada por zona boscosa hasta las primeras casas del pueblo y nos dirigimos hacia el polideportivo y después de una pequeña parada para un refrigerio, llegamos al punto de partida: el restaurante Amorrortu.
En el restaurante, reponemos las fuerzas empleadas durante 3 horas y 11 kilómetros de caminata, degustando los diferentes platos del menú, muy bien atendidos, como siempre.


