miércoles, 14 de octubre de 2026

 13-10-26 SAIBIGAIN DESDE ZUMELTZA 

Este martes la previsión del tiempo es buena y nos juntamos cinco caminantes en el bar Baltzola, de Dima, para el café mañanero. Sin más, seguimos en los coches hasta el área de Zumeltza, junto al antiguo aeródromo. Parece que hay movimiento de cazadores al paso, pero están recogiendo. 

Iniciamos el camino a las 10 y 10 por pista de tierra, ancha, que cruza un magnífico bosque de coníferas y enseguida la ruta se empina un poco en franco ascenso. Pasamos junto al caserío Arkaola, bastante deteriorado. Más adelante, en un crucero, tomamos la dirección a Urkiola, y la pista se convierte en sendero, bien marcado, pero en marcado ascenso. Parando de vez en cuando para ver el paisaje y coger aliento llegamos a una pista ancha, de tierra, que va hacia la derecha, a Urkiola, que tomamos y nos permite coger aire y comentar asuntos varios. 

Después de llanear durante un largo trecho, tomamos ya dirección hacia la izquierda en un cruce marcado, para afrontar ya en otro viraje a la derecha la campa final hacia la gran cruz del Saibigain, 946 metros.  

En la cumbre pastan algunos caballos y hay algún que otro caminante. Es la hora del ángelus y aprovechamos para comer la manzana y disfrutar de las inmejorables vistas que tiene este monte, 360º de visibilidad. Distinguimos un pequeño humo en la vaguada hacia la zona de Akalarra, pero unos montañeros que vienen de allí nos dicen que son unos tocones que están quemando y que está controlado. 

Iniciamos el descenso, bastante acusado, precisamente hacia la zona de donde provenía el humo, pero antes de llegar nos desviamos en un crucero señalizador hacia la izquierda, hacia Zumeltza, de donde salimos a la mañana. El descenso ahora es más tendido y se camina sin dificultad por zonas boscosas. 

En el entretanto se había reservado mesa en el restaurante Korostondo, ya conocido de otras veces y la visión de la cerveza fresquita nos hizo más llevadero el camino hasta los coches.  

Ya en el restaurante, tomamos el aperitivo en unas mesas en el exterior del caserío. El comedor estaba lleno, por lo menos el comedor donde nos instalamos. Las viandas del menú sensacionales, buenas raciones, acompañadas como es clásico, por el huevo frito y patatas fritas.   

Aprovechamos para comprar una hogaza de pan que hacen aquí y regresamos sin más a casa. 

Un día estupendo, 12 kilómetros y tres horas de andadura 





martes, 11 de marzo de 2025

11-3-25 HAYEDOS DE OTXANDIO

 11-3-25 HAYEDOS DE OTXANDIO 

El día parece que permite un respiro en las precipitaciones de estos días de atrás y nos citamos en el bar de siempre, Bengoetxea, del alto de Barázar, para tomar el café. 

Esta vez somos 7, que, una vez tomado el café, nos dirigimos a Otxandio y aparcamos en un pequeño aparcamiento cerca de la plaza mayor. De allí mismo salimos caminando para adentrarnos en el hayedo de Aztakurutz. Tomamos una pista con aspecto de calzada romana y al principio con un poco de barro, llegamos a un cruce de caminos que nos indica por un lado la nevera de Astakurutz y por otro el barrio de Mekoleta. Nos desviamos para ver la nevera, un antiguo almacén de nieve, que ahora está cubierto y cerrado, donde se acumulaba la nieve para llevarla a los pueblos y ciudades para la elaboración de refrescos. 

Retrocedemos hasta el cruce y descendemos hacia Mekoleta y luego por carretera al principio y por pista luego cerramos el círculo y llegamos a Otxandio para tomar la ruta de otros hayedos. 

Se acerca la hora del ángelus y aprovechamos para comer la manzana. Amenaza un poco la lluvia, pero no llega a mayores. Caminamos ahora por los hayedos de Olazar siguiendo el curso del rio Olaeta. Son lugares de gran belleza con hayas de cierto porte, aunque algo menor que el hayedo de Astakurutz. 

Pasamos por una especie de área de juegos con tirolinas, que parece ahora no están funcionando y ya caen algunas gotas, aunque no consiguen que se abran los paraguas. 

Enfilamos ya hacia Otxandio, entrando por las escuelas, con la chavalería jugando en la calle, las piscinas municipales y la iglesia de Santa María, iglesia muy airosa con su esbelta torre. Las puertas de la misma están cerradas pero su decoración con una cenefa similar al ajedrezado jaqués nos orienta hacia los siglos XIV o XV, pero consultando internet nos dice que es del siglo XVI, de estilo renacentista. Destaca junto a la portada principal una aguabenditera de mármol jaspeado. 

Las cuatro gotas han dado paso a un sol estupendo y tomamos sitio en la terraza del bar Danoena donde tomamos el aperitivo, en animada conversación de sucedidos del banco, y viendo los nubarrones en lontananza vamos a los coches para cambiarnos llegando justo cuando comenzaba a llover bien. 

Habíamos reservado mesa en el restaurante Korostondo y tras algún despiste inicial estamos puntuales a las 14,30 en la mesa. El comedor está muy animado y la brasa ha funcionado pues los txuletones aparecen por diferentes mesas. Nosotros vamos al menú del día, con crianza, y he de decir que hemos descubierto otro templo gastronómico que cumple los requisitos: Buena comida, peroles en la mesa y bien atendidos. Las alubias, garbanzos, sopa de pescado y menestra de verdura sensacionales. Los segundos, alguno llegó lleno al segundo plato, morros y patas y merluza a la brasa, con buenas raciones que por si fuera poco estaban acompañadas por un huevo frito con patatas. Postres caseros, café. Volveremos. 

La tormenta se había desatado, llovía con ganas y poco a poco nos vamos por la carretera de Dima de vuelta a los orígenes. 



domingo, 2 de marzo de 2025

18-2-25 ARRIZURIGANA Y FAROLA desde Larrabetzu

 18-2-25 Arrizurigana y Farola, desde Larrabetzu 

Nos reunimos a las 9,45 12 jubiltaldeos en la taberna Irusta en la plaza de Larrabetzu. Después de tomar el café, emprendemos la marcha hacia el objetivo principal de hoy: Arrizurigana. Llegamos y rebasamos los pabellones del polígono industrial y torcemos hacia la izquierda, pasamos por debajo de la carretera y comenzamos la subida por una pista ancha pero bastante embarrada en sus inicios. A medida que ibamos alcanzando altura el barro se hacía más duro y practicable. 

La subida era constante, dejamos a un lado la modesta cumbre de Txispamendi y llegamos a la cumbre del Arrizurigana, 325 metros, incluida en el catálogo de Centenarios, hacia las 11,30 horas. Como es pronto nos desplazamos por un bosque curioso hasta la cumbre de Farola tontorra, 275 metros y regresamos al Arrizurigana para el ángelus y la manzana. 

Emprendemos el descenso por la vertiente contraria, al principio por una pista ancha y cómoda que pronto se convierte en un barrizal peor que el de la subida. Y así hasta que alcanzamos ya una pista asfaltada en el barrio de Maruti que nos deja en el centro de Larrabetzu. 

Cambio de ropa y de calzado y nos dirigimos al restaurante Katxi, de Morga, donde tomamos el aperitivo por cuenta de un jubiltaldeo que celebra su futuro cumpleaños. La comida a muy buen nivel, sobre todo las alubias rojas y la merluza, esta vez regada con un crianza Ramón Bilbao. Bastante lleno el comedor para ser un martes. 

Café en la terraza y vuelta a los orígenes.