sábado, 13 de marzo de 2010

9-3-2010 PLENTZIA-LARRABASTERA

PLENCIA - LARRABASTERRA
09/03/2010
Son las 10 de la mañana de un martes fresco pero luminoso por la escasa presencia de nubes y ya estamos los ocho jubiltaldeos en el bar Batela para cumplir con uno de los ritos, aunque yo creo que es el único, de tomar el cafecito antes de iniciar la marcha.

El objetivo está claro y a simple vista parece corto pero, al igual que los discursos o los sermones de los curas, las cosas se pueden alargar hasta límites insospechados.

Por el barrio plenciano de Txipíos subimos hasta Barrica pero, en vez de bajar a Sopelana por Goierri, tiramos hacia la izquierda para aparecer justo en el paso a nivel de Urdúliz, de cuyas canteras salieron los materiales para construir en el S.XIX el castillo de Butrón (n. de la r.)

Por ahora es un paseo limpio porque casi todo el tiempo vamos por pistas y o carretera asfaltada.
Atravesamos el pueblo hasta llegar a la iglesia de Sta. Marina para, bordeando las peñas del mismo nombre, vulgo las peñas de Urdúliz, seguir ruta hacia el sur.
El guía, autóctono y como tal gran conocedor de la zona, nos dirige con mano firme a la vez que nos va explicando los lugares que atravesamos.
Por el norte van apareciendo algunas nubes pero, como el viento nos coge generalmente de popa, por ahora no tenemos sensación de frío.

Seguimos camino. Ahora toca hacia abajo, y salimos a la carretera que va de Sopelana al cruce de la de Umbe-Plencia justo al lado del Garden Center (digo nombres sin ánimo publicitario sino por el interés cartográfico). Como todavía es pronto nos dirigimos hacia la izquierda y justamente en el cruce de las susodichas carreteras cogemos un camino que nos llevará en subida pronunciada y continua hasta el bunker situado en la cumbre del Munarricolanda (257m.) donde paramos para el avituallamiento, con caldo rico, rico, y la foto.
Han pasado ya dos horas desde el comienzo del paseo.
Pese a la nevada de ayer no hemos tenido barro en la subida pero el personal se acuerda de esta parte del itinerario, que se hizo a la inversa, y las dificultades que se tuvieron al bajarla con barro.
El recorrido empieza a semejarse a un bucle.

Las vistas del Abra, del campus de la UPV etc, etc., se verán dentro de poco ampliadas con las de Artea y Fadura, estas dos últimas bastante próximas. En otras palabras, que en vez de acercarnos al objetivo, nos alejamos.
La bajada hasta Pozozabale en la carretera de Umbe a Berango, con menos pendiente que la subida, transcurre sin más contratiempo que tres zonas totalmente embarradas que vadeamos sin daños colaterales. Cruzamos un mimosal o bosque de mimosas, como este cronista no había visto nunca, y que al estar en plena floración sus tonos amarillos son todo un espectáculo.

Pero hete aquí que, en vez de irnos ya hacia la meta nos desviamos hacia los antiguos depósitos de agua de Algorta, actualmente en desuso, lo que hace que por poco nos demos de bruces con Fadura (bueno, esto último tal vez sea una pequeña exageración, licencia del cronista).
El recorrido ya tiene más aspecto de lazada.

A partir de aquí se nos promete por parte del guía, del que en ningún momento se nos ha pasado por la imaginación dudar, que para las dos y media estamos tomando el blanquito con las almendras. Entramos a Berango por la cervecera Santa Ana y lo atravesamos por el interior, donde se puede apreciar la cantidad de chalets y adosados que se han ido construyendo dándole un aspecto de ciudad inglesa.
En esta parte final, el sol ya ha desaparecido y como el viento ahora nos da de cara se nota un frío bastante recio.
El recorrido ha tenido, definitivamente, forma de doble lazada

Al bar restaurante donde solemos tomar el cafecito los jueves, llegamos efectivamente a las 2,30 cruzando el puente peatonal que salva las vías del metro. Nos está esperando otro jubiltaldeo, actualmente de baja por problemas locomotores en proceso de solución, que todos deseamos sea rápida, y tras el vino de rigor los nueve nos sentamos a la mesa.

El menú, con alguna carencia por agotamiento de existencias cosa normal porque son casi las tres y el que los garbanzos no están acompañados de berza, es honroso y tiene una razonable relación calidad-precio. Este cronista no detecta ninguna queja de fundamento.
En la sobremesa se acuerda celebrar la ansiada comida de los garbanzos con berza el próximo jueves 25 de Marzo (1)

A las 5 cogemos el Metro en Larrabasterra y colorín colorado esta salida montañera se ha acabado.

Algorta a 11 de Marzo de 2010

(1) Menú.
Sopa de fideos.
Garbanzos tiernos con exquisita berza y algún trozo de txorizo y tocino cocidos a parte.
Cocochas de merluza al pil-pil o, para los alérgicos al pescado la carne del caldo con pimientos.
Postre: Se verá.

domingo, 21 de febrero de 2010

23-2-2010 TRAVESIA GORDEXOLA-OKONDO (VUELTA A BIZKAIA)

CRONICA GORDEXOLA – OKONDO

23 de Febrero de 2010

La cita en el bar Carlos del barrio El Ponton en Gordexola a las 9:15 h. de esta señalada fecha nos sirve pera tomar el cafecito de la mañana y realizar la primera operación de estrategia con los coches ya que hay que dejar uno en el final de la travesía para después realizar los traslados oportunos con los diez asistentes de este día de viento sur.

Debido a las obras en la carretera y que hay una cierta distancia entre la salida y llegada de hoy, los chofereses se demoran en el regreso.

Una vez reagrupados iniciamos la marcha en dirección a la montaña cercana a cuyos pies nos ponemos tras atravesar un antiguo puente de piedra sobre el río, a la vez que dejamos a nuestro paso varios caserones antiguos, también de piedra, en proceso de reconstrucción.

Vamos ganando altura por un camino cementado hasta que lo dejamos por la izquierda por un paso sobre el torrente denominado Erreka Ponton que baja de las alturas del monte.

En suave pendiente nos acercamos hacia lo alto donde se escuchan los ruidos de las máquinas que trabajan en la tala de pinos, de los cuales estamos rodeados.

Llegamos a zonas donde el barro ocasionado por las pasadas lluvias y por el paso de maquinaria pesada hace bastante incómodo avanzar.

Se observan en las laderas próximas grandes extensiones de terreno totalmente deforestado que causa bastante pena y preocupación por lo que pueda pasar si llegan más lluvias y no hay árboles que lo afiancen.

Al llegar a un cruce en el Collado Idubaltza, totalmente embarrado, en el que se hace imposible continuar, el guía se decide por no hacer cumbre en un alto que tenemos frente a nosotros.

Tomamos una ruta en mejor estado y en la buena dirección, de tal forma que en poco rato estamos en claro descenso.

Entre los caminantes surge una voz que pregunta (en voz alta), - ¿Hoy no hacemos cumbre y no hay buzón?.

Rápidamente el/los de siempre cogen el rábano por la hojas, damos media vuelta hasta una zona por la que ya habíamos pasado y ¡!hala¡¡ para arriba por un camino o cortafuegos con una pendiente de no menos del 30 %.

Poco a poco, con subidas y bajadas, llegamos a lo alto junto al buzón en la cima del monte Beraskola de 660 m. desde el cual se aprecia una magnífica panorámica gracias al día claro que tenemos por obra del viento sur que ha limpiado de contaminación el entorno.

Desde esta atalaya se observan tanto la zona del mar, como los montes de alrededor, algunos con restos de nieve; entre ellos que se encuentra el Ganekogorta, teniendo a sus pies la Ermita de Santa Lucía, algunas veces visitada por montañeros y romeros.

Aprovechamos para tomar el refrigerio de la mañana y hacer unas fotos de grupo y en poco rato nos disponemos a reiniciar la marcha puesto que el viento que nos ha facilitado la visión, ahora nos esta enfriando.

Ahora todo es hacia abajo, bosque a través, cortando por entre árboles para evitar los caminos machacados por las máquinas de tala y así además para darle mas emoción a la travesía que si no para algunos es sosa.

Llegados a un punto dificultoso por el barro, el grupo se divide en dos que con mas o menos dificultades, siempre bosque a través, llegan a la zona mas baja junto al caserío Astobe en el Barrio Aretxabala, por el camino que nos llevará hasta el fin de etapa, ya en Okendo, entrado por el barrio Landiola.

Mientras se reserva mesa en el Mesón Okendo, cambiados de ropa, unos toman el aperitivo y los chofereses inician la segunda parte de la operación de estrategia para recoger los coches que han quedado al inicio de etapa.

Una vez reagrupados pasamos al comedor donde arde un hermoso fuego en el centro del recinto que nos templa los cuerpos mientras tomamos las viandas servidas por una amable neska de edad no apta para nosotros.

Tras la comida y sin mucho más que tratar nos dirigimos en los coches a nuestros respectivos domicilios.

Ante la ausencia del Cronista Honorario y del Cronista Suplente, escribo esta que me sirve de despedida en este cargo para dar oportunidad a que otros disfruten de la escritura, en

Berango a 24 de Febrero de 2010

viernes, 19 de febrero de 2010

16-2-2010 ALGORTA-PLENTZIA

CRONICA ALGORTA – PLENTZIA (Costera)

16 de Febrero de 2010
Ante la previsión de heladas para este martes, el día previo se planteó por parte del guía la posibilidad de hacer un monte de altura en el interior con posibles problemas de hielo, o realizar una marcha por la costa con más posibilidades de mejor tiempo.

Ha sido esta última la opción tomada con cita a las 10:00 h. en la estación de metro de Bidezabal del barrio getxotarra de Algorta.

Con algo de retraso sobre la hora prevista, debido a la espera a los rezagados, partimos los diez asistentes en dirección a los acantilados de Punta Galea apreciando que el frío no ha sido tan intenso durante la noche, si bien las cumbres de tierra adentro siguen cubiertas de nieve.

El camino es conocido en parte pues en sentido contrario lo recorremos los jueves.

Pasamos los bares/cafeterías del camino con asombro ya que nadie pide una parada para la toma del preceptivo café matutino.

Alcanzado el faro de La Galea proseguimos hacia Sopelana pasando antes por las cercanías de la playa de Gorrondatxe (Azkorri), con su bunker coronando el alto desde el cual se aprecia una vista de acantilados y playas, plenas de naturaleza, hasta el Faro de Gorliz, lugar visitado en varias ocasiones.

Al llegar a la playa de Atxabiribil, en Sopelana, se decide hacer un alto para recuperar fuerzas en uno de los bares recién abierto.

Pasando junto a la Urbanización Sopelmar, monumento a la insensatez, se nos junta un acompañante de la clase canina, joven, negro, de buen ver, que aparenta estar solo y que nos escoltará hasta una casa situada al inicio de Barrika en la que más de media docena de sus congéneres le hace frente aunque detrás de una valla; debido a su juventud no se da cuenta que los canes no pueden hacerle nada y opta por la retirada.

Llegados al aparcamiento sito en estos pagos, decidimos tomar el amaiketako, acompañado una vez más por el caldo que ha llevado el mismo de siempre.

Como el aire nos está enfriando decidimos en poco rato seguir hacia nuestra meta, pasando junto al mar donde un submarinista practica la pesca, a pesar de las bajas temperaturas del agua.

En el límite de esta costa paramos para apreciar de frente la Playa de Gorliz en la que se ha realizado una obra de envergadura para dar más amplitud al arenal.

Descendemos hacia la pequeña playa situada a los pies del acantilado, donde hay un único personaje tomando el sol (poco), con pinta de pobre ya que no lleva siquiera traje de baño.

Pasada la playa nudista de la Cantera en Barrika, sospechosamente toman la cabecera de la marcha los intrépidos de turno, que en lugar de dirigirse por el camino natural, toman la desviación hacia el alto donde se ubica una urbanización de adosados y chalets que no hace mucho tiempo ha tenido conato de derribo por estar ubicada en lugar protegido, pero que al parecer ha quedado en nada.
El camino ascendente nos lleva hasta un lugar urbanizado y aparentemente abandonado por la construcción, donde tras consultar con un “munipa” nos indica que el camino por donde se han metido los ”guias” está en mal estado.

A pesar de ello seguimos a los inconscientes, lo que nos lleva por camino impracticable por las argomas y otras vegetaciones invasoras que nos arañan y maltratan.

Como la cabezoneria no es contagiosa un grupo de siete retroceden hasta el punto más asequible con el fin de buscar mejor camino, siguiendo los tres de cabeza adelante hacia lugares desconocidos y tal vez impracticables.

El grupo mayor se vuelve a dividir en dos, con cuatro y tres componentes, estando en este segundo el cronista de hoy, por lo que el relato siguiente será del mencionado grupo, que en pocos minutos accede al camino natural junto al campo de futbol, residencia de ancianos y descenso hacia la meta por la acera al efecto a la par de la carretera.

* (si quieren dar su relato los otros dos grupos, que lo hagan en este espacio)

Este grupo de tres llega al cruce de Barrika con total comodidad, comprobando que el grupo de cuatro acaba de llegar, no así el grupo de intrépidos, del cual desconocemos situación.

Transitando por la pasarela artificial paralela a la ría y el puente del metro, se llega al restaurante donde solicitamos lugar para la comida, cuando se ve al grupo de intrépidos que se acercan por la orilla contraria.

Como el restaurante está bastante animado nos colocan una mesa de once, ya que se nos ha sumado el “cronista honorario”, junto a la puerta de acceso al bar, fuera del comedor, lo cual es un tanto incómodo.

Tras la comida sin grandes alardes se establece la conversación habitual para solucionar una vez mas los problemas de este país, dejándolo inconcluso para futuras reuniones.

Cuando salimos hacia la estación para dirigirnos al Metro, empiezan a caer unas gotas que durante la mañana nos habían respetado.

Ante la ausencia del Cronista Honorario (solo viene a comer, y eso en coche), del Cronista Suplente, con baja de corta duración (espero), escribo esta en

Berango a 17 de Febrero de 2010

domingo, 7 de febrero de 2010

2-2-2010 GORDEXOLA-BALMASEDA

CRONICA GORDEXOLA (Puente Allende) - BALMASEDA (Inconcluso)

2 de Febrero de 2010

Hoy la cita era en Termibus para coger el autobús de las 9:30 h. hacia Artziniega, sin tener en cuenta las obras que se realizan en la entrada/salida a Bilbao por la margen izquierda, lo que motivó que hasta las 10:00 h. no iniciásemos la salida hacia nuestro destino con el fin de realizar una de las etapas de la travesía a Bizkaia, que va desde Puente Allende en Gordexola hasta Balmaseda, subiendo al Rioya y pasando por Espaldaseca, lugares en parte conocidos al habernos extraviado en alguna ocasión anterior.

El viaje en bus hacia el punto de partida es de lo más complicado que se pueda uno imaginar ya que, el recorrido se alarga de forma aparentemente artificial, con avances y retrocesos increíbles, motivados por los cortes de carreteras en las mencionadas obras. Nunca hemos hecho tanto recorrido por el mismo precio.

Por fin pasadas las 11:00 h. llegamos al punto de inicio de la travesía en Puente Allende, y sin más el guía se pone a tirar cuesta arriba con el afán de recuperar el tiempo perdido, cosa harto difícil.

El tramo de recorrido es conocido por anteriores incursiones, en sentido contrario, y parece que el tiempo nos va a acompañar ya que el cielo está despejado, sin viento y el ambiente fresco por el húmedo y sombrío valle que atravesamos.

Pasamos la ermita de Santiago y nos acercamos a la casa-torre de Urdanegui donde procedemos a poner las polainas en previsión del camino embarrado que creemos nos espera por los días anteriores de lluvia y el hielo de los charcos producto de la helada nocturna.

Llevamos el arroyo Ayarde a nuestra derecha sabiendo que en cualquier momento debemos pasar a la otra orilla; llegados al punto de vadeo, debido a la fuerza de la corriente y el caudal que lleva nos es imposible cruzar por lo que se decide continuar hasta encontrar sitio mas practicable.

A pesar de los exploradores que van en cabeza mirando los posibles pasos, resulta imposible encontrar un punto donde cruzar, por lo que se decide cambiar los planes y seguir hasta Balmaseda que creemos está en esa dirección.

Nos hemos adentrado en la provincia de Burgos y al poco rato llegamos a un conjunto de casas denominado Arza donde procedemos a tomar el refrigerio y un agradable caldito llevado por un componente del grupo.

Tras una demostración de doma de perros enanos por parte de uno de los participes de hoy, e informados por los lugareños, reemprendemos la marcha cuesta arriba en dirección a Antuñano para llegar a Balmaseda por carretera.

Frente a nosotros están los montes que subimos la semana pasada, cubiertos de nieve, pero libres de la niebla que tanto nos molestó.

La entrada en Balmaseda es por lugar conocido de otras ocasiones. Podemos apreciar que “lo del ladrillo” es real y se manifiesta en este punto en los adosados inacabados y suponemos no vendidos.
En pocos minutos estamos junto a las piscinas municipales cambiándonos de ropa para proceder a comer en su restaurante ya conocido de otras ocasiones.

Antes de la comida somos invitados al vino de rigor por un cumpleañero, esta vez reciente y ya sesentón como la mayoría del grupo.

Pasamos al comedor donde nos instalan en dos mesas de seis comensales cada una, por lo que si bien el menú fue satisfactorio y el trato ameno, el solo hecho de separar a los comensales le imposibilita para ser un centro culinario apreciado y “de culto” de Jubiltaldea.

Otro de los factores que actúan en su contra es la necesidad de abandonar el local para tomar el café y los txupitos en el bar anexo.

Como el sol está calentando aprovechamos el rato para sestear en la terraza haciendo tiempo hasta la salida del tren en el apeadero próximo.

Sirve este ratito para tratar de arreglar los diversos asuntos de la actualidad diaria, tanto económicos como políticos y hasta sociales.

Se realiza el traslado en FEVE sin mayor incidencia y a hora temprana nos encontramos en Bilbao para en diversos medios llegar hasta nuestros domicilios.

El día ha sido espléndido en cuanto a la limpieza del cielo y el frescor de la mañana por lo que a pesar de los avatares lo hemos disfrutado.

Ante la ausencia del Cronista Titular, con baja de larga duración y denominación de “honorario” a partir de ahora, del Cronista Suplente, con baja de corta duración (espero) y puesto que no se ha realizado sorteo para realizar esta crónica, escribo esta en

Berango a 3 de Febrero de 2010

jueves, 28 de enero de 2010

26-1-2010 BURGUEÑO

SEGUNDO ASALTO AL BURGUEÑO
26/01/2010
Como el primer asalto resultó fallido por ausencia del guía alfa y la audacia de algunos miembros de la cordada que, con el ansia de hacer cumbre, erraron en las vías de aproximación, volvemos a tomar como meta este objetivo.

Son las 9 a.m. y ya estamos los 12 jubiltaldeos, todos dispuestos en el punto de partida (430m.) y en perfecto orden de revista.
Las predicciones meteorológicas no son muy propicias pero el día está radiante así que, eso sí, bien pertrechados por si acaso, ya que nuestra fe en los meteorólogos va desde la total incredulidad al “a lo mejor aciertan”, iniciamos la marcha.
Este monte tiene claramente tres fases:

Aproximación: la realizamos a través de una amplia pista forestal de aproximadamente una hora de marcha. Transitable en algunos tramos, embarrada en parte sí y en parte no, y totalmente embarrada en otros debido a la maquinaria utilizada para la entresaca de los bosques de enormes y rectos abetos, pinos normales y cipreses de Lawson , que nos acompañan durante todo este recorrido.
Por el norte ya empiezan a aparecer las nubes.

Circunvalación o rodeo: Desde los Ilsos de Rivacoba hasta el collado, por un estrecho camino, de sube y baja, sin otra alternativa, totalmente embarrado, en fila de a uno, siguiendo las huellas de los “motos G.P” que toman la delantera y que nos lleva unos tres cuartos de hora.
Las nubes ya las tenemos encima y en algunos momentos chispea.

Asalto final: Desde el collado hasta la cumbre (1.044m). Ya empieza el sirimiri a caer en forma blanca sin llegar a ser copos. Tenemos la suerte de que no hace viento pero las nubes se convierten en niebla que, a la vez que ascendemos, va disminuyendo la visibilidad hasta que, en la cima, queda reducida a unos veinte metros. Andamos con cuidado de no resbalar porque hay zonas ya heladas que nos podían llevar, en caso de caída incontrolada, a vaya saber usted donde pero siempre hacia abajo. Lógico.
Total, dos horas y media desde que hemos empezado a andar.

Permanecemos el tiempo justo para sacarnos la foto ya que, dadas las circunstancias, de admirar el paisaje nada de nada.
Iniciamos el descenso, agrupados y con mucho cuidado, hasta encontrar verdes praderas para poder hacer el avituallamiento, que dicho sea de paso, ya va siendo hora, pero que se compensa con un cafelito caliente propiciado por la generosidad de un miembro de la expedición que ha cargado con el termo y los correspondientes vasos hasta aquí.

A medida que vamos descendiendo, por el mismo camino de la ida, se van abriendo claros e incluso se ven algunos rayos de sol que reavivan los tonos verdes de las laderas y que nos permiten ver el paisaje.
Cuando llegamos a los coches, a eso de las dos del mediodía, arrecia un poco el viento y podemos contemplar al fondo el monte donde acabamos de estar, que por cierto se nos antoja un poco lejos. Esto sin duda alguna, nos produce una íntima satisfacción por el deber cumplido, éxito que se debe en parte a nuestra forma física y en parte a la mano férrea del guía alfa que no permite ningún tipo de experimento, atajo o “yo creo que por aquí salimos al mismo sitio”.

La comida, con sitio previamente reservado en el bar-restaurante-posada Calera, en Valle de Villaverde (Cantabria) (Telf. 946809076), es de las que debemos tener en cuenta.

Solamente necesitamos algún otro día más, con el fin de excluir las casualidades, para poder incluirle en la categoría de templo gastronómico, al menos con una cuchara. Los garbanzos con berza y los huevos con jamón y patatas fritas caseras, entre otros, logran prendar a más de uno de nuestros entendidos gastrónomos.

Y desde aquí iniciamos el regreso tranquilo, sin la anunciada lluvia, para llegar a casa sin contratiempos cuando ya está a punto de oscurecer.


En Algorta a 28 de Enero de 2010, año, al parecer, de los brotes verdes.

viernes, 22 de enero de 2010

19-1-2010 GORBEIA

GORBEIA DESDE ZARATE
19/01/2010


No nos estaban resultando los hados muy favorables en las dos últimas salidas al Gorbeia y al Ganerantz (ésta concretada en un caldito en La Arboleda y para casa), ambas fallidas por causas climatológicas adversas.

Se palpaba en el ambiente jubiltaldeo cierto mono de gesta montañera así que nuestro estratega, aprovechando la apertura de una ventana en el cielo, cual si fuese el lanzamiento de una nueva misión espacial, fijó las coordenadas para un nuevo asalto al Gorbeia.
Con mucho ánimo, a las 9 estábamos 10 jubiltaldeos y una sobrina en el restop de Altube para reagruparnos y tomar el cafelito, por cierto, bastante caro.

Debido a una comunicación deficiente, no todos hemos traído comida por si teníamos que comer en el monte, por cuestiones de horario, lo que origina un breve debate sobre si nos dará o no tiempo para comer como Dios manda y los estatutos no escritos establecen. Al final, se compra una barra de pan, por si acaso, pero la firme determinación de los forofos estatutarios me hace pensar que hoy no comemos de bocata.

Dejamos los coches en Zárate, junto a una fuente de agua cristalina cuya utilidad para cuando regresemos está en la mente de todos, y rápidamente nos pertrechamos para la subida.
Son las 9.30, la temperatura aquí abajo (720m. más o menos) es agradable y el cielo está plomizo con nubes bajas que no nos permitirán contemplar el paisaje.

El barro, el agua, la nieve y todos estos elementos tomados de dos en dos y/o de tres en tres, nos acompañan en la ascensión, que la hacemos, según los expertos, manteniendo, e incluso mejorando, los tiempos que de vez en cuando aparecen en los carteles indicativos.

A medida que vamos subiendo, sin excesiva pendiente, los pinos, los robles y algún que otro acebo, van dejando paso al matorral y por último a la hierba pelada.

Como nos pilla de paso y hay hambre de cumbres, nos sacamos una foto en el buzón del Pagazuri (1.220m.) a unos 25 minutos de la meta.

Desde aquí, sin prisas, con un viento sur, frío y potente, cada vez más fuerte, pero sin nada de nieve, llegamos a la cruz en la que por razones obvias sólo permanecemos el tiempo necesario para la foto.
Durante la ascensión nos hemos cruzado con cuatro montañeros uno de ellos en pantalón corto, toma ya, y otros tres que han llegado a la cima por la vía norte.

El descenso lo hacemos por la misma ruta, con una parada en el bosquecillo donde la manzana y los frutos secos nos reponen las fuerzas. Dada la hora que es, se parlamenta la posibilidad de comer de cuchara y gracias a las modernas comunicaciones inalámbricas contactamos con el templo gastronómico de Ubidea donde nos esperarán hasta las tres y media. Esta noticia produce gran alivio, alegría y satisfacción de los presentes, sobre todo de los que no llevaban en la mochila más que el amaiketako.

Hay un momento en que empiezan a caer algunas gotas pero parece ser que es el resultado del cambio del viento, por otra parte ya anunciado por Ana Urrutia. Como quien no quiere la cosa, la bruma desaparece y empezamos a contemplar el paisaje que nos rodea.

Tras 5 horas (cinco horas) minuto arriba minuto abajo, de ininterrumpido caminar, llegamos a los coches. Nos adecentamos, algunos limpian primorosamente el barro de sus botas y sin más dilación nos vamos a Ubidea donde la comida, sin la espectacularidad de otras veces, cosa normal dada la hora que es, pero con la cantidad, el sabor y la simpatía de siempre, nos deja satisfechos.
“Chicos, total 15”
Antes de ir cada mochuelo a su olivo, pasamos por la quesería, ya a punto de cerrar por falta de existencias hasta la próxima temporada, para adquirir los pocos quesos de Idiazábal que les quedaban.

Como hoy hemos hecho monte, monte y además en condiciones que rozan la épica, el núcleo duro y responsable de Jubiltaldea se ha quedado satisfecho y no ha puesto pegas para que el vocal de salidas pueda pensar en alguna más tranquila para el próximo martes, si el tiempo acompaña.

Y sin contratiempos llegamos a nuestras casas cuando ya está empezando a caer la lluvia anunciada.

Algorta el 21 de Enero de 2010

miércoles, 30 de diciembre de 2009

29-12-09 BELATXIKIETA

CRONICA BELATXIKIETA

29 de Diciembre de 2009


Ni los mas contradictorios pronósticos ni las adversas condiciones climatológicas encontradas en el lugar previsto para el inicio de la ascensión programada, han conseguido que el día de hoy se frustre para los componentes del grupo.

La cita en el bar de la autopista en Altube a las 9:00 am. da lugar al encuentro de nueve fieles montañeros para degustar el café mañanero y a la vez comprobar que el tiempo nos quiere jugar una mala pasada.

Tras un rato de reflexión se decide la aproximación al pueblo de Zarate, ya en tierras de Araba, en las estribaciones de Gorbeia, alto al que en principio está programada la salida de hoy.

A medida que nos aproximamos al citado lugar la lluvia arrecia aunque la temperatura no parece demasiado baja.

Llegados al pueblo, junto al hermoso lavadero de forma cuadrada, cubierto y sostenido por viejas vigas, mantenemos un pequeño debate sobre la conveniencia de atacar las rampas del monte, ya que la pertinaz lluvia (que diría un anterior cronista) no parece que tenga trazas de amainar (que diría un marino de pro).

Vista la situación se decide derivar hacia Ubidea, lugar siempre apreciado, y allí decidir el rumbo a tomar, posiblemente al Eniabe, ya que se considera que el acceder al Gorbeia puede ser duro y desagradable al tratarse de camino de larga duración, no menos de 4,30 hs., por el barro y la humedad reinante.

En el camino hacia el primer pueblo en tierra bizkaina, la lluvia arrecia y se hace mas intensa, de forma que tras aparcar lo coches en el pueblo, reunidos bajo los arcos del ayuntamiento, se decide “abortar” la salida de hoy, con pena de todos los presentes pero asumiendo responsablemente esa decisión.

Iniciado el descenso desde las tierras altas en el sur, hacia las bajas del norte, la lluvia cesa de pronto y en la lejanía se aprecia la claridad en el cielo y un aparente buen tiempo.

La sorpresa por el cambio (de tiempo) hace que uno de los componentes decida proponer al resto, vía teléfono, la posibilidad de acudir a otro destino en el camino que llevamos, a la vista de que parece que el tiempo es mas agradable.

Tras algunas deliberaciones, no demasiadas dado el conocimiento montañero del grupo, se decide por el Belatxikieta, al que podemos acceder desde Lemona, pueblo en el camino que llevamos y al que en pocos minutos accedemos, contando con la ventaja de que en el está ubicado uno de los “templos culinarios” de Jubiltaldea, el “Amorrortu”.

Tras pasar por la nueva y recién inaugurada variante de Igorre, accedemos al punto donde dejaremos aparcados los coches, tratando de no molestar a los caseríos que forman este barrio llamado Gandarias.

Pertrechados con las prendas de monte iniciamos la ascensión aun a buena hora por camino cementado y ya conocido de ocasiones anteriores por haber transitado por él en alguna salida anterior.
Sin lluvia que moleste, temperatura del orden de 16 grados, en poco rato llegamos a las casas/cuadras que hay a media ladera en cuyos alrededores pastan todo tipo de animales, desde cabras hasta vacas, acompañados por los ladridos de los perros de razas indefinidas y mil padres, que avisan de nuestra presencia.

Desde este punto en un cruce de caminos, un cartel nos indica que hasta la cima de 662 m. se tarda 15 minutos. Suponemos que será cosa de algún montañero fantasma porque a nosotros nos lleva bastante más, quizá debido al barro que hay y a que vamos campa a través.

Llegados a la cima del Belatxikieta apreciamos que el viento desagradable justo nos permitirá sacar la foto-testimonio. En poco rato buscamos el socaire junto a una mesa donde reponer fuerzas.

La buena idea de un partícipe nos permite degustar un ardiente y reconfortante caldo de ¿? (eso lo sabrá el cocinillas) acompañado por picatostes y algo de queso; con el caldo brindamos, atacamos unas delicias típicas de estas fechas, además de las consabidas manzanas y frutos secos que no faltan en nuestras salidas

Al poco rato iniciamos la bajada, al principio entre el barro originado por los diversos vehículos que acceden a las labores de tala, hasta llegar a la pista de cemento.

Una vez en los coches, cambiados de ropa, de nuevo sin colonias que invadan nuestro olfato, nos dirigimos al Amorrortu, ya avisado, parando previamente en el Batzoki de Lemoa, donde degustamos los vinos/txakolis y almendrucos y donde dejamos los coches.

Vamos andando hasta el restaurante donde la mesa está preparada y sin mas tardanza nos sentamos a ella, siendo en pocos minutos atendidos por la activa mujer del lugar que no nos da posibilidad de pedir la comida sino que de motu propio nos obsequia con una hermosa fuente de garbanzos con berza de aspecto indescriptible, un bol de alubias de olor inigualable y otro de vainas con patatas, caldosas.

Una vez dada cuenta de lo ofrecido cuesta poner en orden la categoría de los manjares porque cada cual supera al anterior.

Continuamos con variedad de segundos platos, acompañados por “patatas fritas de las de casa”, que obtienen nota alta.

Rematamos con un flan “casero total” para ocho comensales, y los cafés y txupitos de rigor.

La comida ha sido del nivel esperado y con satisfacción debatimos los varios puntos de actualidad que tocan, para a buena hora dirigirnos en los coches a nuestros lugares de residencia.

Ante la ausencia del Cronista Titular, del Cronista Suplente y puesto que tampoco hoy nadie se ofrece voluntario, escribo esta en

Berango a 29 de Diciembre de 2009