domingo, 26 de junio de 2011

21-6-2011 TXOLOPE


TXOLOPE – SOLAIERA – TXARLAZO

Hoy ha resultado un día genuino de monte, buen tiempo, recorrido agradable, escaso barro y mucho bosque.

La cita era en la plaza de Orduña, como la hora no es muy exigente (10 de la mañana) todo puntuales nos reunimos en la cafetería-restaurante conocida de anteriores citas, donde por esas casualidades nos encontramos con dos excompañeros del Banco.

Tras el café de rigor nos dirigimos a los coches para llegar hasta la Iglesia de la Antigua (creo), aparcar, calzarnos las botas y sobre las 10.30 comenzar la caminata por el camino clásico de subida al Txarlazo. El sol es protagonista indiscutible y no nos abandonará en todo el día.

La subida es de sobra conocida por bosques de hayedos, no trasmochos, pista en magnífico estado y subida tendida en zig-zag, hasta llegar al paso-collado que da acceso al Txarlazo, Txolope, Solaiera, Tologorri etc.

Nos dirigimos hacia el Txolope (1028 m.) y al cruzarnos con otros montañeros que descendían, vemos que portaban un champiñón de tamaño considerable, lo cual es motivo de envidia dado que el experto micológico comenta que se podría comer como el perretxiko capturado y degustado hace unas semanas.

Una vez en la cumbre y después de refrescarnos y alimentarnos, continuamos hasta el Solaiera (1039 m.) cresteando, unas fotos y vuelta por el Txolope hasta el Txarlazo, donde subimos a la plataforma donde está la Virgen de la Antigua (creo), no estamos solos, otros montañeros están disfrutando del paisaje y cambiamos impresiones sobre la mejor forma de llegar al nacimiento del Nervión.

El descenso resulta muy tranquilo, solo paramos en una fuente para refrescarnos, y llegamos a los coches sin novedad. Los conductores, mientras nos cambiamos de ropa, abren puertas y ventanas porque los coches han estado al sol.

Llegamos al restaurante donde se había reservado, en Orduña si no reservas no comes, y tomamos un vino (invitados por Guillermo, para celebrar su cumpleaños) antes de pasar al comedor. La comida bien y la atención excelente, la sugerencia de tomar los cafés, licores y farias en la terraza es aceptada por el camarero (claro los fumadores a la rue) y nos prepara las mesas, nos sirve y comienza la tertulia, que resulta muy atractiva.

Se confirma la clásica para el 19 de Julio, reservando el 21 por si la Urrutia nos gafa el 19.

Después de barajar varias fechas se selecciona al 12 de Julio para ir a Arroniz, pensar en las garrafas, latas, tarros que queréis, se autoriza a los Jubiltaldeos para que sean acompañados por sus respectivas chicas-chicos. Félix se encargará de programar el día, ya nos llegarán noticias.

Entre otros comentarios surge la duda de cuando se estuvo anteriormente en Arroniz, según mis datos, el 26-9-2006 se hizo una escursión MONTEJURRA-ARRONIZ.

La tertulia se alarga dando un paseo por la plaza para admirar los palacios de estilo neo-clásico, barroco, los arcos, las torres y las cigüeñas que están enseñando a volar a las más pequeñas. Gracias al guía Beta por su paciencia y conocimientos de arte.

Sin más comentarios escribo esta crónica desde la parte alta de Bilbao el 21 de junio del 2011.

martes, 14 de junio de 2011

14-6-2011 ALDAMIN-GORBEA

GORBEIA – ALDAMIN



La cita hoy es en el Batzoki de Zeanuri a las 9.30, y con puntualidad nos juntamos ocho Jubiltadeos para tomar café, dado que el Batzoki está cerrado, vamos al bar-tienda Sagarna donde en alguna ocasión anterior hemos visitado.
Como no conocemos el punto de partida, seguimos al guía alfa por la carretera dirección Ipiñaburu hasta un desvío que nos lleva a Iondekorta, no sin padecer una subida de “pantalón largo” y “polainas”, al llevar al lugar donde dejamos los coches, el olor a quemado lleva a especular, que si el embrague quemado, que si el motor huele, etc. Falsa alarma, todo está en su sitio.
Al de poco nos encontramos con tres deportistas que en bici de montaña estaban recorriendo Gipuzkoa, Bizkaia y Araba desde Orio. Creo que han comentado que son Catalanes.
La subida es agradable por asfalto y camino hasta llegar al collado de Arimekorta, de sobra conocido por las excursiones desde Ubidea. Continuamos la marcha hacia Aldamiñape pasando por una zona de refugios, El Carmelo de Santutxu, el de Cementos Lemona y algún otro no identificado. El día es magnífico, cielo despejado, brisa etc.
Después de rebasar la zona de los refugios, a la izquierda se divisa un buzón y aunque no está en el camino, un curioso de la cordada se acerca y hace cumbre en el Dulau (1152 m.)
La subida hasta Aldamiñape resulta exigente y en este punto del grupo surgen dos cordadas una dirección al Gorbeia y otra al Aldamin, quedando en este punto para reagruparse en la bajada.
Ambas cordadas consiguen su objetivo, no sin algún contratiempo, fotos defectuosas, naranja que rueda y rueda y rueda, joder que no para y me quedo sin refrigerio, pues si sin él me quedé.
En el descenso pasamos por Eguiriñao para coger la senda de Lapurzulo que nos llevará hasta Iondekorta donde tenemos los coches, ya no huelen.
Resaltar que el recorrido por dicha senda resulta muy montañero y recomendable.
Una vez en los coches nos acicalamos y preparamos para ir a comer al Rest. Amorrortu (Templo Gastronómico). En la barra se celebra el cumple de un Jubiltadeo y pasamos al comedor (previamente se había reservado).
La señora que nos atiende nos recita el menú que nos tiene preparado, ensaladilla rusa, garbanzos con berza, macarrones, tortilla de bacalao, albóndigas y de postre natillas como Dios manda (con galleta María), le perdonamos los macarrones y en 30 minutos damos cuenta de todo.
Como el día es de 28º pedimos el café, los licores y el farias en la terraza a la sombra. La terraza da mucho mas juego que el previsto porque además de debatir sobre, elecciones del Athletic, jornadas de convivencias montañero-gastronómicas, camino del Ebro etc, vemos pasar un tren, un autobús de Iberia, de los que se pasean por las pistas de los aeropuertos, y algún otro cacharro irreconocible. Como estamos a gustito los no conductores aprovechan para sacar otros licorcitos.
Y en ausencia de los plumillas, escribo esta crónica desde la parte alta de Bilbo el 14 de Junio del 2011, en la hora previa a darle una lección de baloncesto al Barcelona. --- AUPA BILBAO BASKET ---

domingo, 22 de mayo de 2011

24-5-11 ESKUTXI II

ESKUTXI (A POR PERRETXIKOS)
CAPITULO II
24/05/2011


A las 9,30 estamos arrancando los coches en Artziniega, después de tomar el café, para ir en dirección del campamento base.

Hoy formamos la partida 11 jubiltaldeos dispuestos a disfrutar de una jornada montañero-micológica con buen tiempo aunque para las primeras horas de la mañana han anunciado nubes bajas.

Tras algunos titubeos con los cuales hemos cubierto la ración de despistes del día llegamos a Encima Angulo desde donde empezamos a caminar a las 10,15 después de que nuestra presencia pusiese de los nervios a unos cuantos chuchos encerrados en una especie de cuadra.
Enfilamos hacia la iglesia, situada en lo alto para dominar la localidad, a la que se llega por un camino que en su esplendor fue una calzada empedrada pero que ahora está muy deteriorada.

Seguimos ascendiendo suavemente, rodeados de hayas con un toque de roble y fijándonos bastante en el camino para pisar lo menos posible el barro que la circulación de ganado y de vehículos han generado.
Tiramos luego hacia la derecha para entrar en un precioso hayedo, con menos barro, pero con una cuesta AA+ de las que requieren silencio.

Cuando cruzamos el bosque aparece ante nosotros el portillo de Aro (1000m.) y los quitamiedos de la pista que viene desde Añes. El ansia nos pierde y en vez de ser disciplinados siguiendo el camino tiramos campo a través hasta toparnos con una alambrada que cada uno la pasa por cómo y por donde puede.
Una vez en el portillo, junto a un pequeño altar con un arco en donde se encuentra la figura de San Vitores con su cabeza en las manos, como sólo falta un cuarto de hora para el Angelus, nos tomamos el amaiketako, hoy con salami pero otra vez sin vino.

Son las 12 cuando continuamos hacia el Eskutxi por unas campas con rocas, ligeramente en cuesta, por las que transcurre una pista en bastante buen estado. Nos esparcimos en guerrilla para abarcar el máximo terreno posible en busca y captura del preciado manjar.
El panorama es desolador desde el punto de vista micológico y las dos piezas que pillamos (aprovechable sólo una) es todo nuestro botín.
A todo esto, las nubes bajas, que no han terminado de levantar pese a algunos tímidos intentos, se nos convierten en nubes rasantes. Ya no vemos la cumbre pese e estar a unos 200m. y la prudencia nos aconseja, pues eso, prudencia así que nos damos la vuelta.

A la 1 nos juntamos otra vez (siguen buscando algunos irredentos setalaris) en el arco-altar de san Vitores desde donde, ordenadamente y sin salirnos de la ruta oficial emprendemos el descenso por el camino que hemos traído.
Llegamos a los coches a las 2,10.
Nos cambiarnos de calzado, bastante embarrado por cierto, y nos uniformarnos con la camiseta oficial para ir a comer a Artziniega con un cuarto de hora de retraso sobre el horario convenido lo que nos hace acreedores de una reprimenda por parte del personal del restaurante Torre de Artziniega. La comida además, deja mucho que desear sobre todo en la calidad de algunos de los platos. Sin comentarios.

Pese a las prisas, el micólogo oficial prepara, en crudo, con aceite y sal la única pieza capturada que al parecer es un perretxico. Por cuestiones de seguridad los conductores no lo prueban y a los copilotos se les permite comer sólo un trozo. (1)

No hay sobremesa pero si hay terraza en el bar de la plaza tomando el café, la copita e incluso un par de farias. Tras una breve exposición por parte del guía alfa en la que resume las alternativas barajadas para los días de convivencias, estas quedan fijadas, salvo cambios porque no estamos todos, para 19 al 23 de Septiembre en los Picos de Europa.
Por otro lado, el patrocinador y alma mater de la clásica que cierra el curso nos confirma que se celebrará en Julio con el mismo formato que años anteriores.
Sin más asuntos importantes que tratar se da por finalizado el día sin cumbre, sin setas y sin buen tiempo.

A la tercera será la vencida. ¡Lo conseguiremos!

En los coches todos a bordo a las cinco menos cuarto y para casa.

Se escribe esta crónica en Algorta a 26 de Mayo de 2011 en plena campaña de la renta, coleando la debacle electoral del PSOE y con otro impronunciable volcán Islandés echando ceniza.

(1) A la hora de enviar esta crónica, en la redacción no hay constancia de que haya habido ningún malestar gástrico

viernes, 20 de mayo de 2011

17-5-2011 LA ARBOLEDA

LA ARBOLEDA
17/05/2011


Para hoy el estratega y guía alfa ha programado algo así como un paseo por los montes de Triano (sin subir a ninguno) en la zona minera de La Arboleda con el fin de atraer a algún jubiltaldeo que no arranca con su recuperación post-operatoria y dulcificar la salida a los supervivientes de las dramáticas etapas del Camino del Ebro.

El día es magnífico, sin una nube, luminoso y con una temperatura agradable.

A las 10, que casi es la hora del vermú, quedamos en el parking de La Arboleda a donde llegamos puntuales.
Los 7 jubiltaldeos que somos, comenzamos a andar a las 10,20 después de tomar el café y reservar mesa en el Maite.

A las 11 estamos sobrepasando el Cetro de interpretación de Peñas Negras y a partir de aquí, dejamos el asfalto y empezamos a circular por caminos transitables porque no ha llovido.
Después de un buen rato de subida, con unos tramos exigentes (pocos afortunadamente) y otros tendidos, cuando tenemos los perolos de Petronor abajo y a nuestra derecha, el camino se allana.

Entramos en una zona en donde todavía se pueden apreciar restos de las construcciones que en su día formaron parte de las explotaciones mineras. Como los barracones de los mineros serían de madera, no hay ni rastro.

El paseo continúa prácticamente llaneando. En el desvío que señala la dirección a la cueva La Magdalena hay un conato de ir hacia ella pero desistimos por quedar bastante lejos.
Atravesamos una zona pedregosa (zona de carst, guía dixit) en donde también nos encontramos con profundos agujeros suponemos que hecho por el hombre para encontrar y explotar el mineral de hierro.

A las 12,15 hacemos una parada para el amaiketako al que sólo dedicamos un cuarto de hora.
Seguimos ruta hasta llegar a las faldas del Ganerantz pero, dada la hora que es, decidimos no hacer cumbre con el fin de evitar agobios para llegar a la hora reservada en el restaurante.

Las pistas por las que transcurre el paseo, algunas con yerba, otras pedregosas y todas sin obstáculos ni cuestas que exijan silencio, permiten que caminemos prestando más atención a la conversación que al suelo. El tema del Athleti con Caparros y la Europa League da mucho juego y las vicisitudes padecidas por los del Camino del Ebro, no digamos.

Conectamos con la pista que utilizamos una vez para ir de Galdames a La Arboleda con su bosque de cipreses Lawson y a la 1,30 volvemos a pasar por Peñas Negras.
A las 2 estamos en los coches y después de cambiarnos para estar guapos, ya que por sudar no ha sido, sólo nos queda, antes de comer, cumplir con el ritual del vinito que esta vez, por falta de las almendras no tenemos más remedio que acompañarlo con unas aceitunas.

Hoy, por el día que hace, rechazamos las alubias y las patatas a la riojana y nos decantamos por la fresca ensalada para luego pasar a las anchoas o al pollo frito. Bien, sin grandes alabanzas y 15€ como de costumbre.

En la sobremesa se empieza a poner el encofrado para las convivencias del mes de Septiembre y que marcan el inicio del curso montañero. Se barajan varias alternativas sujetas a debate entre las que destacan Moncayo, Picos de Urbión y Picos de Europa.

A las 4,30 en los coches que tenemos que dejarlos un tiempo abiertos para poder sentarnos y como no hay tráfico, para las 5 en casa.

La crónica de este placentero paseo se escribe en Algorta a 18 de Mayo de 2011.

jueves, 12 de mayo de 2011

3-5-2011 ESKUTXI

ESKUTXI (A POR PERRETXIKOS)
03/05/2011



Hemos quedado en Artziniega a las 9,30 con la misión de subir al Eskutxi y de paso coger algún perretxiko, o era al revés, ¿coger perretxikos y de paso subir al monte?.

La duda, visto lo visto, no tiene trascendencia histórica para los anales de Jubiltaldea porque, vencidos por las condiciones meteorológicas adversas, nos tenemos que retirar ordenadamente sin cumplir el objetivo.

Paso, no obstante, a relatar lo sucedido.

La aproximación al punto de reunión, en el bar La Villa, no presenta buen aspecto pues nos caen algunos chubascos y lo que es peor, el cielo está oscuro y plomizo, con nubes muy bajas y lo que es peor, no hace ni gota de viento que pueda ayudar a despejar.
Una vez reunidos y tomado el café, nos dirigimos al barrio de Añes.
Sigue lloviendo y en el trayecto observamos que todo el ganado está debajo de los árboles, mal augurio porque el refranero popular dice que:
Cuando debajo de los árboles
se guarecen los ganados y el vaquero
estará lloviendo el día entero.

Aún así y todo, nos preparamos, nos enchubascamos y nos emparaguamos. Después de esperar un rato en el pórtico de la iglesia, a las 11 menos 10, aprovechando que la lluvia ha amainado un poco, iniciamos la marcha.
En realidad, este pequeño respiro ha sido para coger más fuerza. Llevamos sólo diez minutos andando por pista de hormigón, por supuesto cuesta arriba, cuando nos paramos a deliberar. Nos ayudan a tomar la decisión dos guardas de caza que en este momento bajan en su todo terreno del monte. Interrogados hábilmente, nos aconsejan, sin ninguna duda, la retirada.

Vuelta a los coches y el guía omega, que ha tomado hoy el mando en ausencia de los guías titular y suplente, sugiere ir hacia Peña Angulo donde, quizá, el tiempo sea mejor.
Falta un cuarto de hora para las 12 cuando llegamos a Quincoces de Yuso. Aparcamos y nos vamos al bar porque nuestro reloj biológico nos indica que es hora del amaiketako y así hacemos tiempo a que escampe porque el día, algo más claro por esta zona sí que está. Los preñaos con café o vino nos dan ánimos e iniciamos pasadas las 12, un paseo exploratorio para hacer apetito pues hemos reservado mesa en el hotel restaurante Puente Romano hacia las 2,30.

Tenemos dos horas largas para andar, ver si hay algo de setas y quién sabe si hacer alguna cumbre.
Seguimos un buen rato el GR-85 al principio por carretera y cuando esta empieza a bajar nos desviamos por un sendero embarrado, pegajoso y resbaladizo hasta llegar a una campa donde tras un minucioso rastreo vemos dos champis. Por el camino nada de nada. Según el guía, estamos a ¿cinco? minutos de la cumbre pero decidimos bajar por cuestiones de horario.

La vuelta, por el mismo camino, la terminamos con el paraguas abierto porque vuelve a llover con cierta intensidad, a las 2,15 sin setas y sin cumbre.
Nos cambiamos de calzado, nos tomamos el preceptivo pote-aperitivo para acompañar a las almendras y nos vamos paseando hasta el restaurante.

La comida nos sorprende gratamente por su calidad, su aire modernista y por el trato agradable dado por su personal.
Hoy, cosa rara no ha habido chupitos así que el ecónomo suplente ha cuadrado al momento las cuentas que, por cierto, con los preñaos y el café matutino le ha vuelto a salir 15€.
Hay una breve sobremesa que sirve para que los expedicionarios a la ruta del Ebro concreten los últimos detalles ante la atención, con cierta nostalgia de los que nos quedamos asustados por los km. que tienen previstos andar diariamente pese a que las distancias se han puesto al estilo de las rebajas (29,8 km., 38,9 km., etc.).

Luego vamos paseando hasta la carnicería, conocida por alguno de los presentes, para, tras las compras, coger los coches y a las 5 aproximadamente salir para casa con una parada después de pasar el túnel de Peña Angulo para sacarnos una foto con la cascada de San Miguel al fondo que, por la niebla existente, apenas se distinguirá.
Sin problemas, a las 6 en casa y con buen tiempo.

Se escribe este relato, que no llega a la categoría de crónica, en Algorta a 4 de Mayo de 2011 en plena primavera a tenor de los colores que, pese a no haber hecho un buen día, la naturaleza empieza a pintar.





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domingo, 10 de abril de 2011

5-4-2011 ARRUGAETA DESDE ZEBERIO

ARRUGAETA 05/04/2011

Hoy nos toca Zeberio, extenso municipio con infinidad de barrios.
El tiempo es extraordinario, algo fresquito a primera hora y no se ve ninguna nube.

Los 12 jubiltaldeos presentes empezamos a andar a la hora habitual, es decir algo pasadas las 10, después de tomar el café en la Herriko taberna de Zubialde donde el alguacil nos provee de un mapa de la zona para, como nos dijo al despedirnos, que no nos perdiéramos ya que luego les tocaba a ellos ir a buscarnos.

Por el barrio de Egia y tras unos metros de camino hormigonado y cómo no, cuesta arriba, entramos en un tramo de yerba alta todavía mojada por el rocío y los primeros signos de barro, todavía no preocupantes. No volveremos a pisar firme con cemento hasta la vuelta
Seguimos luego durante un buen rato, atravesando un frondoso pinar, paralelos a la carretera pero a cierta altura.

El talante del guía alfa y su carácter conciliador propicia decisiones asamblearias en cada cruce de pistas forestales que se resuelven para bien, unas veces con la suerte y otras mandando exploradores.
Tomamos ahora una pista ascendente hasta un cruce de caminos donde hay una señal que nos indica que a Zubialde son 1.200 m. Como ha pasado casi una hora desde que hemos empezado a andar todo hace suponer que no hemos llegado hasta aquí por el camino correcto.

Cambiamos el pino por el eucalipto pero no dejamos para nada el barro y los charcos, algunos de profundidad difícilmente estimable porque no se ve fondo, que hacen que su vadeo sea un ejercicio de equilibrio y pericia para poner el pie en el lugar oportuno.
A las doce menos cuarto estamos en lo que podríamos llamar un collado al que hemos llegado después de subir un fuerte y largo repecho con barro arcilloso y roca bastante resbaladiza que hace que el personal vaya silenciando poco a poco sus conversaciones.

Atravesamos un precioso bosque de hayas trasmochas que todavía no han empezado a brotar y, dejando a nuestra derecha el Untzueta, seguimos ruta hasta el Arrugaeta (672 m.) a donde llegamos un cuarto de hora después del ángelus.
Hoy el amaiketako es sencillo, sin extras. No hace ni gota de viento y la clase de orografía es amplia porque desde donde estamos se ve casi todo.

La pérdida de una prenda, que es rápidamente localizada por su dueño, con la disposición del grupo a ayudarle en su búsqueda, suscita algunos mimos y celos particulares al comparar la apatía que tuvo lugar cuando en el Mampodre perdió su navaja y no se movió nadie. Después de explicarle pacientemente que no es lo mismo bajar cuarenta metros que subir 300 y luego volverlos a bajar, el asunto queda zanjado.

A las 12,30 iniciamos el regreso por un camino diferente que nos evita la pendiente del tramo de la zona resbaladiza pero que no nos salva de los barros y charcos que en diferentes tramos siguen apareciendo. Así llegamos después de un descenso continuo al nivel del erreka Egía que nos acompañará con su murmullo hasta donde hemos dejado los coches.

Son las 2 del mediodía y el calor se nota. Nos adecentamos, nos desbarramos las botas y nos tomamos el vinito a cuenta y en honor de uno de los jubiltaldeos que a pesar de la edad alcanzada mantiene intacta su forma física y su lozanía.

Comemos en la Herriko Taberna, bien atendidos y amablemente tratados pero sin mucha variación gastronómica. El tema durante la comida y la sobremesa versa, naturalmente, sobre la semana del Camino de Santiago que el lunes día 11 comienza. Los flecos quedan, creo yo, aclarados pero se repasan tomando unos chupitos al aire libre para que los fumadores disfruten, aire libre cálido pese a estar bajo la sombra de un toldo. Y así charlando nos da la hora de iniciar el regreso a casa.
Llegamos, según distancia y calculando una media aritmética, hacia las 6 de la tarde.

En Algorta se escribe esta crónica de urgencia por nuestro enviado especial a Zaberio, el 6 de Abril de 2011.

domingo, 3 de abril de 2011

29-3-2011 ERETZA DESDE GÜEÑES

ERETZA 29/03/2011

Gueñes 9,30. El día está algo nublado, sin viento, con temperatura agradable y predicciones optimistas.

Los 11 jubiltaldeos que hoy nos juntamos, tras tomar el café en el batzoki, vamos en los coches por la carretera a Galdames dejándolos en un amplio arcén para empezar a andar a las 10,10 de la mañana.

Subimos por una pista de hormigón con pendiente bastante exigente, sobre todo cogida así en frío, que nos lleva hasta Amabiskar Bekoa.

Los valles que, al principio los tenemos a nuestras espaldas, están cubiertos de neblina que poco a poco va subiendo por las laderas.

Tomamos un camino sombrío, casi sin cuestas pero con abundante barro blando que a veces nos obliga a ir bordeándolo por los laterales con bastante zarza y que, aún así todo, nos pone perdidos. Pasado este trance salimos a la pista que baja hacia Amabiskar Goikoa y que conecta con la carretera donde están los coches.

Un lugareño con ganas de hablar nos confirma la ruta a seguir e incluso se ofrece llevarles en su vehículo a los dos jubiltaldeos que más han resistido. Se notaba que tenía ganas de hablar con alguien.

Entramos ahora en una zona de pendiente escalonada con camino estrecho, bastante zarza y helechos secos de la pasada temporada. Atravesamos la pista de servicio para la construcción de las torres eléctricas hoy ya condenadas al desmantelamiento y seguimos por un camino similar hasta alcanzar una especie de collado dirección noroeste – sureste.

Aquí dos jubiltaldeos, por cuestiones estrictamente técnicas, se separan del grupo para subir al Luxar y el resto, después de pasar junto al refugio, continuamos por una zona de campas de yerba corta preludio de que nos falta poco pero duro.
Primero nos toca una cuesta de tamaño natural dejando a nuestra derecha un bosquecillo de pinos, luego nos viene una especie de descansillo, esta vez con otro bosquecillo pero a la derecha que nos sirve para coger fuerzas y así salvar las dos rampas que todavía nos quedan, la del final sin pinos, para llegar, a eso de las 12,10 a la cumbre del Eretza (871 m.).

Hay alguna nube pero predominan los ratos de sol es decir, nubosidad variable.

Las vistas son fenomenales aunque algunos montes, de la vertiente sur, todavía no se han despegado de sus nubes. El amaiketako hoy lleva en el menú un refuerzo a base de membrillo casero que roza la excelencia. Esto suena, si, a cierto pelotillerismo pero no importa siempre y cuando sirva para que se repita.
Al estar expuestos al viento hace bastante fresco así que para las 12,25 iniciamos el descenso por las mismas campas pero al llegar al refugio giramos a la derecha para tomar la senda de los Galdameses que viene de El Regato.

No sabemos si no hemos visto otra salida pero lo cierto es que se nos hace un poco larga la bajada, incluido algún que otro repecho, hasta conectar con los otros dos jubiltaldeos.

Ya todos juntos, seguimos ruta pasando por Illeta, donde se encuentra la ermita de S. Cosme y S. Damián, que vemos desde la pista porque andamos justos de tiempo y posteriormente por Amabiskar Goikoa. De aquí, salimos a la carretera para llegar a los coches a las 2,15.

A las tres de la tarde nos sentamos, después del vinito, en el Katay que está justo enfrente de Muebles Vizcaya. Comemos, se puede decir que bien y con larga sobremesa concretando, si a eso se le puede llamar concretar, aspectos varios de las etapas del Camino de Santiago que algunos van a recorrer la semana del 11 al 16 de Abril. Quedan algunos flecos pero todo parece indicar que tres chóferes samaritanos llevarán el personal hasta Noja para completar la primera etapa Noja-Santander con comida de hermandad en Somo donde previamente habrá sido reservada mesa por los tripulantes de la lanzadera que saldrá de costa rica y que servirá también para devolver los conductores-no- peregrinos a sus coches.
En cualquier caso nos queda el martes de la semana que viene, que por cierto tiene toda la pinta de que nos va a hacer bueno, para puntualizar todo lo puntualizable.

Pasadas las 4 damos por finalizada la jornada, calificada unánimemente de monte NO garrafonero, y unos por la carretera antigua y otros por la autovía llegamos a casa sin contratiempos.


Se termina de escribir esta crónica en Algorta a 31 de Marzo de 2011.