jueves, 4 de noviembre de 2010

2-11-2010 BURBONA


MONTE BURBONA

Estamos en otoño y el otoño exige una visita, casi obligada, al Burbona y a sus hayedos. Como digo estamos en otoño y en esta estación lo normal es que haga un tiempo más bien “chungo” a pesar de lo que diga la Urrutia.
Salimos de casa con tiempo nublado y a las 9,30 horas estamos en Orozco según lo estipulado en la orden del día. En uno de los bares de la plaza tomamos el café y tras un amago de vivir nuevas aventuras, abortado rápidamente, nos vamos hasta Ziorraga, a lugar conocido de ocasiones anteriores.
Nos preparamos para convivir durante la mañana con el barro y la lluvia y nos ponemos prestos a iniciar la ascensión. Desde el comienzo la inclinación es continua y sin “áreas de descanso” que alivien el sofocón. El tiempo se pone tonto y la lluvia nos acompaña, como una fiel amiga, sin dejarnos hasta llegar al buzón. Para completar el panorama una niebla cada vez más espesa nos impide ver más allá de unos metros delante de nosotros y provoca que perdamos las referencias. Tras la primera parte de ascensión constante nos empotramos (como los periodistas en Irak) en el hayedo y dentro de él el andar es más placentero por lo llano del camino. La intensa humedad reinante provoca en todos nosotros una sudada importante que tenemos que vigilar para no quedarnos fríos. Recuperada la orientación y según el guía alfa sólo queda un repechito, un repechito que al menos a mí me hace llegar con la lengua fuera.
Por fin llegamos todos, unos antes que otros, al buzón de uno de los Burbonas, (el del cohete) y tras un rápido refrigerio, (sigue lloviendo) iniciamos el descenso.
La bajada, ya se sabe, es siempre más cómoda. Es cuesta abajo, y además ha desaparecido la niebla y ha dejado de llover… pero.
Llegado a un cruce de caminos uno de los intrépidos del grupo decide lo de siempre: Por aquí.
El por aquí nos lleva primero por un desnivel de “cuidado que te puedes dar la hostia” y después, con otra orden de por aquí por un sendero estrecho y poco recomendable.
El guía alfa pone orden y da marcha atrás. Unos le seguimos a la primera y otros no sé si muy convencidos minutos más tarde.
La jugada trae como consecuencia que salimos a la carretera a más de dos kilómetros de distancia de donde están los coches. Llegamos con el tiempo justo, nos cambiamos para quitarnos la sudada y el barro y nos vamos sin perder un minuto a Orozko.
Tenemos reservada mesa en el bar-brasería-restaurante-puticlucb… (Lo digo porque el cartel está adornado con un gato negro y los de mi edad ya saben de qué hablo) Zurrumurru y entramos a comer directamente, ya que es tarde y los del bar cierran a la tarde. Comemos solos y dignamente, sin más. Salimos poco después de terminar por no incordiar y nos damos un paseo por el pueblo, viendo el despliegue de chales y casas en general de nueva construcción.
Reposada la comida y el espíritu nos despedimos y cada grupúsculo se dirige a su punto de origen dando por finiquitado el día.

Y sin otros recuerdos reseñables escribo esta crónica en Las Arenas a dos de Noviembre de 2010

jueves, 28 de octubre de 2010

26-10-2010 TOLOÑO

VISITA A LA RIOJA – MONTE TOLOÑO


Al igual que en años anteriores hoy visitamos a nuestro amigo Mali (socio fundador en el dique seco) para disfrutar con él de los aires y otras esencias de La Rioja.
Salimos prontito ya que el camino es largo y tenemos muchas cosas que hacer. Sin novedad y con bastante frío, que se va agudizando según cogemos altura, llegamos a Labastida. Allí nos reunificamos y tomamos un café, bastante chungo, por cierto.
Todos se alegran de verme nuevamente incorporado al grupo, pero no tengo muy claro el verdadero motivo de algunos.
Tras unos minutos de tertulia salimos rumbo a Peñacerrada, lugar donde dejamos los coches, y bajo el ruido de unos “escopeteros” muy interesados en matar seres vivos iniciamos la marcha.
El caminar y el camino resulta agradable. Transitamos en medio de un hayedo con mucha hoja ya en suelo y vamos cogiendo altura sin grandes esfuerzos.
El cromatismo del paisaje, cuando salimos a los claros, es espectacular: verdes de diferentes tonos, amarillos, ocres… una paleta infinita digna de ser admirada.
Tras más de diez meses de ausencia veo que las cosas siguen igual y que como cuando lo dejé cada uno hace más o menos lo que se pone en los…. Unos pocos muy por delante, otros simplemente por delante, otros por rutas alternativas y los que quedan por detrás, casi perdidos y sin referencias con los de delante. ¡Cojonudo!
Sin incidencias, salvo lo apuntado, llegamos a la cumbre del Toloño y además de reponer fuerzas disfrutamos de un paisaje espectacular, mejorado por el día soleado y el cielo azul: pueblos riojanos en el valle, el río Ebro y sus meandros, los colores de los árboles y las vides… ¡muy guay!

Superada la prueba ¿principal? del día toca volver a la civilización para seguir con las metas marcadas. El descenso es tranquilo y sin complicaciones y ahora sí, algunos se interesan y me preguntan para saber como me encuentro.
En tiempo y hora llegamos a los coches, nos “mudamos” y nos dirigimos a Haro. Paramos brevemente a tomar un vino y sin más nos vamos a la “residencia de verano” del anfitrión.
Allí nos espera Maite, su mujer, y Fernando, otro sabio jubiltaldeo que se ha apuntado sólo al disfrute del buen comer. Por cuantificar, decir que somos quince, trece hombres y dos mujeres.
Comemos bien y tradicional: pimientitos rojos en aceite, tomate de casa, ensalada, codero asado, pan blanco…
Tras el yantar y la tertulia nos paseamos por los caminos próximos a la urbanización y nos dejamos acariciar por un sol otoñal que aún tiene fuerzas para resultar reconfortante.
A la hora prevista salimos hacia San Vicente de la Sonsierra para visitar la bodega de siempre y… merendar. Charla agradable alrededor de la mesa, degustación, otra vez, de productos riojanos, compra de vino y despedida final cuando la noche ya es dueña del lugar.
Sin contratiempos, espero, cada grupito retorna a su hogar, y cada quién vuelve con los suyos y posiblemente comente con ellos lo ¿duro? de la jornada.
Seguramente se me olvidan cosas al estar tan desentrenado por lo que espero que se me disculpe, y sobre todo también espero poder continuar asistiendo los martes y con ello liberar de la enorme carga de escribir estas crónicas a los cronistas suplentes.

Y si más termino esta crónica en Las Arenas (costa rica) el día del señor, veintiséis de octubre de 2010.

lunes, 25 de octubre de 2010

19-10-2010 EL JUNCAL

TREBUESTO-PRESA DEL JUNCAL


Esta crónica me ha pillado de sorpresa porque esta excursión se había programado pensando en un Jubiltaldeo que habitualmente hace las crónicas pero ha pinchado.
Como hoy el objetivo está en Cantabria hemos quedado en un lugar conocido de otras veces, el Hotel Islares donde nos reunimos para tomar cafecito, reservar la comida y sin prisas partimos hacia Trebuesto pasando por Guriezo. Aparcamos, nos preparamos y dado que el guía hacía muchos años que no andaba por el lugar, preguntamos a un lugareño por donde inicia el camino hacia la presa del Juncal.
Siguiendo las indicaciones y por un camino bien asfaltado, a la contra del cauce del rio Agüera, iniciamos el ascenso por un bosque de eucaliptos que no vaticina grandes logros micológicos. La pendiente no es prolongada pero si constante, hasta llegar a un cruce donde después de dudar y guiándonos de una señal tomamos el camino de la derecha (a la bajada nos damos cuenta que la señal está al revés y el camino bueno es a la izquierda) que nos lleva a unas campas. En este momento de los cielos han desaparecido las nubes y el día está precioso para andar.
Comenzamos la parte más dura de la mañana, aunque a la izquierda vemos la tubería que transporta el agua de la presa, seguimos recto en derecho hasta llegar a lo alto de la cuesta, donde paramos para reponer fuerzas. Las vistas son magníficas, Guriezo, Oriñón, La ballena, Sonabia, Peña Cerredo, el Buciero y por supuesto Costarica. Un Jubiltadeo hace una incursión en sentido contrario y nos dice que por el otro lado las vistas también son magníficas, que ha llegado a ver el macizo del Mampodre, en que estaría pensando.
Por una vez y sin que sirva de precedente, hacemos caso al guía alfa y encaramos hacia la izquierda donde llegamos a la presa del Juncal, hacemos foto con la ermita de las Nieves (Ampuero) al fondo y continuamos hacia Peña Negrera (679), nos quedamos en la base dado que el tiempo pasa sin darnos cuenta.
Emprendemos el descenso por una pista ancha, esta es la buena, y recolectando todo lo que podemos, setas, manzanas, limones etc., llegamos a los coches. Nos cambiamos de ropa, acomodamos las setas y salimos pitando a Islares donde tomamos el aperitivo al gusto de cada uno, con la sorpresa de que hay almendras. Algunos Jubiltaldeos por sus obligaciones no pueden quedarse a comer y nos dejan.
La comida en la línea de otras veces, tropecientos primeros y segundos, raciones generosas y el servicio campechano. Nos comenta el camarero que dan una media de 200 menús al día. Como consecuencia de la ley contra el tabaco no podemos tomar el café y la copa en la mesa y optamos por sentarnos en la cafetería.
Durante la tertulia se van cerrando los flecos para la CLASICA DEL OTOÑO a la Rioja y sin más que contar, escribo esta crónica desde la parte alta de Bilbao el 19 de octubre del 2010.
Un ruego a los cronistas, no faltéis. Por Favor.

lunes, 4 de octubre de 2010

27-9-2010/30-9-2010 MAMPODRES

MACIZO DE MAMPODRE ( PARQUE REGIONAL DE CASTILLA Y LEON)
CONVIVENCIA ANUAL
27, 28, 29 y 30 de SEPTIEMBRE 2010


LUNES 27

Un grupo de jubiltaldeos compuesto por dos socios fundadores, ocho numerarios y un neófito avanzado salimos a las 10,30 de Ugaldebieta camino a la provincia de León para realizar la tradicional convivencia montañero-gastronómico-turística, previa al inicio oficial de la temporada.
El día es magnífico y las previsiones para los próximos no anuncian cambios significativos.

Tras una parada en Aguilar de Campoo para reponer fuerzas y estirar las piernas nos detenemos en Guardo en donde, mientras nos preparan la mesa en el restaurante Jai nos tomamos un vino/cerveza.
La comida, es variada, sabrosa y con una excelente relación precio-calidad, que nos recuerda el estilo de Ubidea con lo cual está dicho todo.
Un tema importante como es el de dormir queda aclarado durante la sobremesa configurándose voluntariamente las parejas. Por supuesto, el desparejado lo es por voluntad propia y por los sonidos que emite durante la noche.

De aquí nos vamos a Riaño, sacamos unas fotos y de paso contemplamos el embalse que por cierto y aunque no soy un experto en estos temas, me pareció un poco bajo.

A media tarde llegamos al campamento base en el pueblo de Lario en la casa/hotel rural “La Era”. Tras instalarnos, nos damos una vuelta por el Centro de Interpretación y por el contiguo Jardín de la Cañada Real Leonesa para familiarizarnos con la flora y la fauna de la comarca y así poder mejorar nuestro acerbo cultural en los dos días de prácticas que nos esperan.
Como todavía andamos bien de tiempo, nos acercamos a Maraña (1.240m) que está a unos 4 km., para conocer el punto de partida de mañana, ver donde dejamos los coches y, aunque no se puede desde aquí ver la cumbre, hacernos una idea del macizo rocoso de Mampodre.

De regreso, el guía alfa hace que nos fijemos en la rubianza del cielo, es decir que estaba rojizo, y que indica, de acuerdo con el saber popular, que mañana hará bueno

Por cuestiones de intendencia ajenas a nuestra voluntad no podemos cenar en el restaurante propiedad del dueño de la casa rural quien, muy amable, nos ha buscado el condumio en el restaurante “Gure Txoko” en Burón, pueblo situado en la cola del pantano. Con este nombre y un cuadro en el comedor con la Virgen de Begoña y el escudo del Athleti no hace falta aclarar la procedencia de sus dueños.
Tras la cena, copiosa pero sin grandes exquisiteces, circunstancia excusable por las fechas en que nos encontramos, nos acercamos con Tino, dueño de la casa donde nos alojamos, al puerto de Tarna donde parece ser que andan, o han andado, los ciervos en plena berrea.

Hace un frío pelón, la noche está estrellada pero los bichos deben de estar bastante satisfechos por lo que las llamadas a las hembras se oyen muy de vez en cuando y bastante lejos.



MARTES 28

Son las 8,15 y estamos todos desayunando, fuerte, pero sin carajillo pese al frio que hace (6º en los termómetros de los coches). El día es radiante y no se ve ni una nube.

Empezamos a andar a las 9,20 y nos esperan unos 1000m de desnivel.

Al principio lo hacemos por senderos marcados en los pastizales, probablemente hechos por los animales, subiendo lenta pero constantemente lo que nos viene bien como calentamiento y además podemos ir charlando.
Luego atravesamos una zona de matorral y arbustos, piornal y escoba antes de adentrarnos en una vaguada por la que transcurre uno de los muchos riachuelos que surcan las laderas y que sirven para abrevar a los rebaños de ganado vacuno, numerosos en número pero no muy grandes en efectivos.

El silencio es acompañado por murmullo del agua con sonidos diferentes según caiga en piedra, en musgo o en la propia agua y sólo se ve roto por nuestras pisadas (ya hablamos menos) y, de vez en cuando, por los cencerros y algún que otro mugido cansino.

Por fin vemos el objetivo pero nos queda lo peor aunque, a priori, no parece ser lo que luego será. La subida al collado, sin camino marcado, es unas veces campo a través y otras siguiendo, cuando alguien da con ellas, algo que podríamos llamarles sendas.

A las 11 estamos en el collado 1.808m.. Descansamos un rato pero, craso error, casi ninguno repone fuerzas porque total, para subir ahí arriba…….ja, ja, ja,.

El tramo final nos lleva una hora y veinte minutos. El desnivel tiene una media cercano al 30º de subida constante, gran parte de ella sin seguir ningún camino y guiados por algunos hitos que de vez en cuando aparecen.
Ya solo se oye el golpeteo de los latidos de corazón en las sienes.

En cualquier caso, el espectáculo que se aprecia desde la cumbre de La Peña de la Cruz (2.192m.), punto más alto del macizo de Mampodre, ha merecido el esfuerzo. Al frente tenemos los Picos de Europa, e incluso me atrevería a decir aunque sin jurarlo, el Cantábrico, al este el Espigüete, hacia el oeste el Cornión y las Médulas (antiguas minas de oro romanas) y al sur la meseta castellana hasta donde nos alcanza la vista.

Estamos un buen rato descansando, comiendo, fotografiando, contemplando el paisaje y, aunque nadie dice nada, pensando en la bajada que les espera a las rodillas.

El descenso es más llevadero. No por ello menos dificultoso pero sí más entretenido por el gran número de rebecos que se cruzan ante nosotros y que seguimos viéndoles correr mejor dicho, brincar, por las laderas.
Sin accidentes estamos otra vez en el collado a las dos menos cuarto. Tras un breve debate sobre si comer o no, se decide retrasar un poco la comida y descender hasta unas campas quitándonos de en medio la parte más pendiente que para bajarla con el estómago lleno podría no ser recomendable.

Nada más empezar a sacar las bolsas de las mochilas comienzan a acercarse algunas vacas que tranquilamente pastaban por los alrededores. Alguien con el bastón trata de espantar a las más audaces pero el efecto es el contrario. La jefa, que tiene un aire a la Srta. Rottenmeyer pero sin gafas, nos mira desafiante y sus mugidos atraen al resto que, cual si se tratase de una partida de indios apaches, nos empiezan a rodear.

Como lo que queremos es comer tranquilos y no vemos ninguna posibilidad de negociación, nos retiramos ordenadamente un poco más abajo. Cuando comprobamos que no nos siguen sacamos las viandas y la bebida (reserva, crianza y de año, por este orden) para compartir entre todos el almuerzo.
El suelo está seco, no hay moscas ni tábanos y algunos, protegiendo los riñones por si acaso, intentan echar una cabezada. Aunque estamos al sol, la brisa que hace que no sintamos calor. Seguimos sin ver una nube.

A las 4 reiniciamos la marcha siguiendo el mismo camino que a la ida. Salvo un toro de papada y criadillas descomunales acordes con el resto del cuerpo y las yeguas con sus potrillos, ya acercándonos al final, no hay nada reseñable.

Una hora después llegamos a los coches.

En Maraña, además de dejar la basura, nos refrescamos por dentro y comentamos la “tontería” de monte que hemos subido.

A las 6 estamos en casita para ducharnos excepto los usufructuarios del jacuzzi que con equívocos no llegan a aclararnos si se han bañado o duchado pero lo que sí sé es que han puesto una tarifa de 20€ que, lógicamente no es aceptada por nadie.
Como tenemos tiempo volvemos aunque es de día a los mismos puntos en los que estuvimos ayer noche. El resultado de la berrea es el mismo.

La cena en Burón es a base de ensalada templada de pasta con gulas y gambas y luego filete con patatas fritas. Con el postre, cafés o infusión y chupito nos sale a los 10€ que pagamos ayer.

Hoy la cama la cogeremos con gusto.


MIERCOLES 29

Buen tiempo y algo menos frío.
No hay bajas en la tropa y a la misma hora estamos desayunando.
Como iniciamos la jornada en Acebedo, que por cierto tiene el campanario a unos 50m de la iglesia, y la terminamos en Liegos, la intendencia se resuelve con la colaboración de Tino que les trae a los chóferes una vez aparcados los coches en dicho pueblo.

Empezamos a andar como ayer a las 9,20 por una pista transitable por vehículos T.T. Hay un poco de niebla baja que con los rayos de sol se disipan pronto.
El paisaje es completamente diferente con grandes masas de hayedos lo que nos aclara las dudas acerca de dónde sacan la madera que en todas las casas estaban apilando para el invierno.

Caminamos sin esfuerzo siguiendo la pista que no tiene grandes ni largos desniveles.
El micólogo oficial encuentra una galamperna. Una y no más pese a sus constantes exploraciones por las campas que bordean el camino y que ha realizado durante todo el día. Pero el sigue empeñado en que va a ser un año bueno de setas.

A las 11,15 pasamos por el collado de Lois de 1.550m. no sin antes ver, ayudados por los prismáticos, un grupo de rebecos y posteriormente, esta vez sin ayuda, un zorro corriendo como un loco.
Cuando descendemos del collado paramos para el piscolabis que hoy se compone de la consabida manzana y la liquidación de existencias de la comida de ayer (algo de jamón y algo de txorizo).
Ahora el camino es más llano y, después del cruce con la pista que nos conducirá a Liegos, casi lo podemos calificar de carretera sin asfaltar. Dejamos a un lado una antigua mina de cinabrio que ya la explotaban los romanos y llegamos a Lois a eso de la 1,15.

Es un pueblo pequeño pero que tiene un montón de casas señoriales y una catedral, sí catedral, que no podemos visitar porque sólo se abre los fines de semana, edificada con jaspe rosado procedente de una cantera cercana.
Vemos la casa del humo (suponemos que para ahumar la carne)que ya está prácticamente reconstruida y los palacios de los Castañones, de los Acebedo, de los Alvarez y de los Reyeros que aunque no se pueden visitar por dentro todos tienen un cartel explicativo en su fachada. (si no de qué iba yo a saber tanto).

Comemos en “La catedral de la montaña”, previo vino conmemorativo de un nuevo aitite entre las huestes jubiltaldeas, a base de una ensalada mixta, filete con patatas, postre, café y chupito(s) de orujo recio prevaleciendo el sentido común frente a los que no les hubiese importado trasegar unas alubias y cabrito asado, especialidad de la casa.

El tiempo está empezando a cambiar y si bien salimos del pueblo con el sol dándonos de lleno, pronto las nubes son mayoría.
Sigue predominando el bosque de hayas, hay mucho menos ganado y a medida que nos acercamos a nuestro destino se ven manzanos silvestres, cerezos y endrinos, estos últimos bastante cargaditos de fruto.
A las 7 estamos en Liegos y aún nos quedan fuerzas para localizar un bar donde tomar una caña. El cielo está ya totalmente cubierto y sopla viento fresco.

O las distancias están mal reflejadas en los postes indicativos o los tiempos tampoco se corresponden con la realidad pues tanto la llegada a Lois como a Liegos ha sido mucho antes de lo previsto y eso que hemos ido a un paso normal.

(El precio del jacuzzi a sido rebajado a 10€ pero ni por esas en castigo al precio abusivo de ayer.)

Hoy cenamos en el bar de Tino, que también se llama “La Era” por lo cual, tras la ducha, vamos apareciendo para tomarnos un vino mientras nos avisan para pasar al comedor.
Tenemos ensalada mixta con trozos de manzana y finísimas rodajas de manzana y embutidos típicos de León entre los que destaca, por unanimidad, la cecina de vaca. Cuatro caprichosos o nostálgicos, según se quiera mirar, nos tomamos un huevo frito sin ninguna clase de acompañamiento pero eso sí, de corral.

Hoy dado el estado en que nos encontramos no hay berrea, ni bóveda estrellada ni nada.


JUEVES 30


Con eso de que hay que hacer maletas desayunamos un poco más tarde.
Está nublado amenazando lluvia pero hace menos frío, lógicamente, que en días anteriores.

(En un intento desesperado, la tarifa del jacuzzi está en 5€ pero ya es tarde).

Nos dirigimos directamente a la villa romana La Olmeda, ya en la provincia de Zamora pasando por Velilla, con su central térmica, y Guardo. Llegamos justo para formar parte de la visita guiada de las 11, con entrada, como no podía ser menos, como grupo de más de 10 personas.
Ha merecido la pena. (www. villaromanalaolmeda.com)

Luego retrocedemos y paramos en Saldaña que nos deja gratamente sorprendidos por su plaza (la pena son los coches que dejan aparcar), la iglesia de San Miguel, el museo arqueológico de la villa romana, el centro de turismo “La casona” con un patio precioso y la Casa Torcida que ahora es un bar en el que tomamos un vino con una tapa generosa de garbanzos con callos.

El tiempo, al menos por esta zona, ha mejorado y luce el sol.

Como hay tiempo, los estrategas proponen, para estar más cerca de casa pensando en los conductores, ir a comer a “El burgalés” en Aguilar de Campoo a donde nos dirigimos para llegar a eso de las 3. No hay sitio para los 11 así que comemos en mesas separadas el menú del día, sustancioso pero sin alardes.
Para los cafés y la copa nos sentamos en una terraza de la plaza y de paso aprovechamos para ajustar la tesorería.

Antes de llegar a Santander nos detenemos en un restop circunstancia que aprovecha el ecónomo para pagar el combustible y hacer el extorno correspondiente del exceso de tesorería. La verdad es que con fondo a tanto alzado y los precios que hay por estas tierras ha andado más que “sobrao” y feliz durante estos días.

Por la autopista, sin contratiempos, llegamos a casa ya anocheciendo, cansados pero contentos.



Esta crónica se escribe en Górliz unos días después de terminada la excursión por motivos ajenos a la voluntad del cronista, quien ha intentado reflejar los hechos para que cada uno, al leerla, ahora y más tarde le ponga sus recuerdos, emociones y vivencias.

.

miércoles, 8 de septiembre de 2010

7-9-2010 SESTAO-MUSKIZ

SESTAO-PLAYA LA ARENA-MUZKIZ

Hoy 7 de septiembre de 2010 comenzamos la temporada. El pasado jueves comentamos la posibilidad de hacer un paseo para que el inicio no fuera exigente y optamos por hacer el antiguo bidegorri que llegaba hasta Muskiz desde Portugalete y que ha sido ampliado hasta Sestao.
En el sitio de encuentro, la cafetería Edurmendi en la plaza del Kasko de Sestao, nos reunimos siete Jubiltadeos para tomar café y partir para hacia Muskiz. Vamos en dirección a una Pulpería que queda cerca del Batzoki, dicha pulpería está recomendada por un Jubiltaldeo conocedor del lugar. Pasamos por el edificio de la Ertzaina, por una zona deportivo-recreativa y nos incorporamos al nuevo bidegorri que resulta sorprendente por el lugar donde discurre. Pasa sobre el nuevo nudo de carreteras con mogollón de entradas-salidas, además de otras obras sin definir ¿Peaje-Báscula? Como es de imaginar no nos ponemos de acuerdo.
Aunque las previsiones del tiempo no eran de las mejores, seguimos con un tiempo que cada vez va a mejor y sin más incidencias dignas de resaltar llegamos a la playa de la Arena en la parte que pertenece a Zierbana donde paramos para tomar un refrigerio. Durante el tiempo que estamos en una terraza con vistas al mar el termómetro pasa de 26 a 28 grados.
Partimos de la playa hasta alcanzar la orilla derecha del Barbadum por donde remontamos hasta llegar al puente que nos permite cruzar el río y por la margen izquierda llegar a Muskiz. Comemos en el Rest. Dados, ya conocido de otras veces, donde nos dan de comer dignamente y tras la sobremesa, tertulia científica y varios, los de costarrica van al Bizkaibus 3321 y los de la Villa al Tren.
En ausencia del cronista titular y del suplente, escribo en la parte alta de la Villa a las 18,14 del día de hoy. Lo siento pero no hay reportaje gráfico, en este caso han faltado todos los de audiovisuales.

jueves, 8 de julio de 2010

6-7-2010 ALGORTA-GORLIZ

BIDEZABAL-GORLIZ por la costa


A la hora convenida salimos de Costarica, concretamente desde la estación del Metro de Bidezábal, seis Jubiltadeos, en dirección contraria al paseo de los jueves con el objetivo de llegar a comer a Plentzia. A la altura de las campas donde esta gente hace las paellas más raras que conozco, nos alcanza un séptimo Jubiltaldeo que había dudado en venir por culpa del tiempo lluvioso con que había por la mañana en Bilbao.
Según avanzamos hacia Sopelana el cielo se despeja quedando azul y contagiando al mar que también aparece del mismo color. A pesar de la ausencia de los Jubiltadeos fumadores, paramos en la tasca que está antes de la urbanización Sopelmar, para tomar un refrigerio y continuar camino a la playa de Meñakoz donde apreciamos una mejoría en el camino al estar más limpio y fácil de recorrer, pasamos por la playa de Barrika para llegar al pueblo donde después de dudar por donde seguir, lo hacemos por la carretera hasta llegar a la recta que nos conduce al Puente de Plentzia ¿Calatrava? En este punto se nos despide un Jubiltaldeo que monta en el Metro camino de Bilbao.
El resto por el paseo de la ría de Plentzia y el nuevo paseo de la playa de Górliz nos dirigimos al Rest. Begoña (tel. 946770973) donde habíamos reservado. En la barra tomamos el vinito habitual , aunque en esta ocasión todos nos pasamos a la cerveza. La comida correcta, el servicio bueno y los extras caros. A los postres un jubiltadeo que en invierno es de Costarica y en verano de Costagallarda, se acerca para participar en la tertulia donde arreglamos todo lo que no tiene arreglo.
Como la tarde invita al paseo nos dirigimos a la estación del Metro por el paseo de las playas y a las seis montamos en el tren.
Esta crónica la escribe el escribiente tercero en el escalafón, el 6 de Julio del 2010 en la parte alta de Bilbao.

8-6-2010 PITITTURI

PITITURRI
08/06/2010


Hoy como es martes, la temperatura es buena y aunque está algo nublado hasta la tarde está previsto que no llueva, tenemos salida.

Los 9 jubiltaldeos nos reunimos en el restop de Altube para lo de siempre y de paso ir juntos hasta Escolumbe (605 m.), en Katadiano, a donde llegamos a través de carreteras-caminos ignotos y en muy mal estado.
A las 10 iniciamos la caminata, primero por una zona con mesas y asadores que a más de uno le traen a la imaginación, pese a que todavía es pronto, choricitos a la brasa y chuletas asadas.
Un grupo de caballos, de los muchos que veremos hoy, sigue pastando como si nos conociesen de toda la vida.

Pasamos por la ermita de Nª Sª de Escolumbe del s.XV-XVI y por caminos de tierra y piedra, anchos como para ser considerados como pista, rodeados de pino rojo, algún que otro roble y bastante arbusto de enebro, vamos poco a poco, sin agobios y sin mucho esfuerzo, cogiendo altura.
Después de un trecho, algo más pendiente, totalmente de roca que a veces forma escalones, llegamos al Portillo de Tortura para dirigirnos por la planicie de la Sierra Brava de Badaia hasta nuestro objetivo.

A nuestra derecha vemos la sierra de Arcamo y al frente los aerogeneradores y el paso de Subijana.
La vegetación es típica de la meseta, con pocos árboles y bastante arbusto. Hay hierba corta, casi seca a ratos, infinidad de pequeños caracoles y mucha flor entre la que destaca la manzanilla y unas amarillas parecidas a las margaritas pese a que el terreno parece seco como lo atestiguan las pozas o balsas para que abreve el ganado.

Hace resol pero nada de viento así que los molinos están parados.

A las 12 estamos junto al buzón del Pititurri (1.013 m.) donde sólo paramos para sacarnos la foto y a continuación dirigirnos a la casa de juntas de Badaia, llamada Askegui, donde tomamos la manzana y de paso nos ilustramos acerca del parque eólico y la propia casa que están explicados en unas hojas metálicas de tamaño considerable. Realmente es un refugio no hace mucho construido y que sirve de centro de interpretación del parque eólico.

A las 12,30 iniciamos la vuelta siguiendo, al principio, la carretera sin asfaltar que constituye la vía de servicio para los molinos. Cuando llegamos al final, continuamos por las campas para conectar con el camino que hemos seguido a la ida, hasta llegar otra vez al Portillo donde nos sacamos la última foto.

Para las dos, con el cielo ya completamente nublado, llegamos a los coches.

Tras las labores de adecentamiento para retornar a la civilización, vamos a Izarra para comer en el restaurante “El Asador” donde, mientras preparan la mesa pues nos hemos presentado de sopetón, tomamos el preceptivo y deseado refrigerio almendrado.
La comida es digna, sin grandes alardes, pero todos quedamos satisfechos.
Los cafés, incluido un mejunje (típico de la casa) compuesto de un cortado descafeinado de cafetera con Bailys, que uno de los nuestros se atreve a beber, y las copas, los tomamos en el bar en animada charla en la que se preparan las próximas salidas así como la del inicio de temporada, allá por el mes de septiembre, que bien podría ser en el parque natural de Redes o en el de Mampodre

Dado que hoy tenemos en nómina al cajero-controller titular, las cuentas no nos llevan mucho tiempo. Como intuimos que los propietarios quieren irse a descansar, a eso de las 5 nos venimos para casa. Llegamos justo, justo cuando está empezando a llover

Hoy damos la bienvenida a un jubiltaldeo que por cuestiones de menisco ha estado ausente los martes (que no los jueves) desde hace algún tiempo. Por cómo le ha ido y con qué mimo le hemos tratado, me atrevo a suponer que repetirá.

Se escribe esta crónica en Algorta a 8 de Junio, día en que está convocada una huelga general de los funcionarios.