viernes, 19 de febrero de 2010

16-2-2010 ALGORTA-PLENTZIA

CRONICA ALGORTA – PLENTZIA (Costera)

16 de Febrero de 2010
Ante la previsión de heladas para este martes, el día previo se planteó por parte del guía la posibilidad de hacer un monte de altura en el interior con posibles problemas de hielo, o realizar una marcha por la costa con más posibilidades de mejor tiempo.

Ha sido esta última la opción tomada con cita a las 10:00 h. en la estación de metro de Bidezabal del barrio getxotarra de Algorta.

Con algo de retraso sobre la hora prevista, debido a la espera a los rezagados, partimos los diez asistentes en dirección a los acantilados de Punta Galea apreciando que el frío no ha sido tan intenso durante la noche, si bien las cumbres de tierra adentro siguen cubiertas de nieve.

El camino es conocido en parte pues en sentido contrario lo recorremos los jueves.

Pasamos los bares/cafeterías del camino con asombro ya que nadie pide una parada para la toma del preceptivo café matutino.

Alcanzado el faro de La Galea proseguimos hacia Sopelana pasando antes por las cercanías de la playa de Gorrondatxe (Azkorri), con su bunker coronando el alto desde el cual se aprecia una vista de acantilados y playas, plenas de naturaleza, hasta el Faro de Gorliz, lugar visitado en varias ocasiones.

Al llegar a la playa de Atxabiribil, en Sopelana, se decide hacer un alto para recuperar fuerzas en uno de los bares recién abierto.

Pasando junto a la Urbanización Sopelmar, monumento a la insensatez, se nos junta un acompañante de la clase canina, joven, negro, de buen ver, que aparenta estar solo y que nos escoltará hasta una casa situada al inicio de Barrika en la que más de media docena de sus congéneres le hace frente aunque detrás de una valla; debido a su juventud no se da cuenta que los canes no pueden hacerle nada y opta por la retirada.

Llegados al aparcamiento sito en estos pagos, decidimos tomar el amaiketako, acompañado una vez más por el caldo que ha llevado el mismo de siempre.

Como el aire nos está enfriando decidimos en poco rato seguir hacia nuestra meta, pasando junto al mar donde un submarinista practica la pesca, a pesar de las bajas temperaturas del agua.

En el límite de esta costa paramos para apreciar de frente la Playa de Gorliz en la que se ha realizado una obra de envergadura para dar más amplitud al arenal.

Descendemos hacia la pequeña playa situada a los pies del acantilado, donde hay un único personaje tomando el sol (poco), con pinta de pobre ya que no lleva siquiera traje de baño.

Pasada la playa nudista de la Cantera en Barrika, sospechosamente toman la cabecera de la marcha los intrépidos de turno, que en lugar de dirigirse por el camino natural, toman la desviación hacia el alto donde se ubica una urbanización de adosados y chalets que no hace mucho tiempo ha tenido conato de derribo por estar ubicada en lugar protegido, pero que al parecer ha quedado en nada.
El camino ascendente nos lleva hasta un lugar urbanizado y aparentemente abandonado por la construcción, donde tras consultar con un “munipa” nos indica que el camino por donde se han metido los ”guias” está en mal estado.

A pesar de ello seguimos a los inconscientes, lo que nos lleva por camino impracticable por las argomas y otras vegetaciones invasoras que nos arañan y maltratan.

Como la cabezoneria no es contagiosa un grupo de siete retroceden hasta el punto más asequible con el fin de buscar mejor camino, siguiendo los tres de cabeza adelante hacia lugares desconocidos y tal vez impracticables.

El grupo mayor se vuelve a dividir en dos, con cuatro y tres componentes, estando en este segundo el cronista de hoy, por lo que el relato siguiente será del mencionado grupo, que en pocos minutos accede al camino natural junto al campo de futbol, residencia de ancianos y descenso hacia la meta por la acera al efecto a la par de la carretera.

* (si quieren dar su relato los otros dos grupos, que lo hagan en este espacio)

Este grupo de tres llega al cruce de Barrika con total comodidad, comprobando que el grupo de cuatro acaba de llegar, no así el grupo de intrépidos, del cual desconocemos situación.

Transitando por la pasarela artificial paralela a la ría y el puente del metro, se llega al restaurante donde solicitamos lugar para la comida, cuando se ve al grupo de intrépidos que se acercan por la orilla contraria.

Como el restaurante está bastante animado nos colocan una mesa de once, ya que se nos ha sumado el “cronista honorario”, junto a la puerta de acceso al bar, fuera del comedor, lo cual es un tanto incómodo.

Tras la comida sin grandes alardes se establece la conversación habitual para solucionar una vez mas los problemas de este país, dejándolo inconcluso para futuras reuniones.

Cuando salimos hacia la estación para dirigirnos al Metro, empiezan a caer unas gotas que durante la mañana nos habían respetado.

Ante la ausencia del Cronista Honorario (solo viene a comer, y eso en coche), del Cronista Suplente, con baja de corta duración (espero), escribo esta en

Berango a 17 de Febrero de 2010

domingo, 7 de febrero de 2010

2-2-2010 GORDEXOLA-BALMASEDA

CRONICA GORDEXOLA (Puente Allende) - BALMASEDA (Inconcluso)

2 de Febrero de 2010

Hoy la cita era en Termibus para coger el autobús de las 9:30 h. hacia Artziniega, sin tener en cuenta las obras que se realizan en la entrada/salida a Bilbao por la margen izquierda, lo que motivó que hasta las 10:00 h. no iniciásemos la salida hacia nuestro destino con el fin de realizar una de las etapas de la travesía a Bizkaia, que va desde Puente Allende en Gordexola hasta Balmaseda, subiendo al Rioya y pasando por Espaldaseca, lugares en parte conocidos al habernos extraviado en alguna ocasión anterior.

El viaje en bus hacia el punto de partida es de lo más complicado que se pueda uno imaginar ya que, el recorrido se alarga de forma aparentemente artificial, con avances y retrocesos increíbles, motivados por los cortes de carreteras en las mencionadas obras. Nunca hemos hecho tanto recorrido por el mismo precio.

Por fin pasadas las 11:00 h. llegamos al punto de inicio de la travesía en Puente Allende, y sin más el guía se pone a tirar cuesta arriba con el afán de recuperar el tiempo perdido, cosa harto difícil.

El tramo de recorrido es conocido por anteriores incursiones, en sentido contrario, y parece que el tiempo nos va a acompañar ya que el cielo está despejado, sin viento y el ambiente fresco por el húmedo y sombrío valle que atravesamos.

Pasamos la ermita de Santiago y nos acercamos a la casa-torre de Urdanegui donde procedemos a poner las polainas en previsión del camino embarrado que creemos nos espera por los días anteriores de lluvia y el hielo de los charcos producto de la helada nocturna.

Llevamos el arroyo Ayarde a nuestra derecha sabiendo que en cualquier momento debemos pasar a la otra orilla; llegados al punto de vadeo, debido a la fuerza de la corriente y el caudal que lleva nos es imposible cruzar por lo que se decide continuar hasta encontrar sitio mas practicable.

A pesar de los exploradores que van en cabeza mirando los posibles pasos, resulta imposible encontrar un punto donde cruzar, por lo que se decide cambiar los planes y seguir hasta Balmaseda que creemos está en esa dirección.

Nos hemos adentrado en la provincia de Burgos y al poco rato llegamos a un conjunto de casas denominado Arza donde procedemos a tomar el refrigerio y un agradable caldito llevado por un componente del grupo.

Tras una demostración de doma de perros enanos por parte de uno de los participes de hoy, e informados por los lugareños, reemprendemos la marcha cuesta arriba en dirección a Antuñano para llegar a Balmaseda por carretera.

Frente a nosotros están los montes que subimos la semana pasada, cubiertos de nieve, pero libres de la niebla que tanto nos molestó.

La entrada en Balmaseda es por lugar conocido de otras ocasiones. Podemos apreciar que “lo del ladrillo” es real y se manifiesta en este punto en los adosados inacabados y suponemos no vendidos.
En pocos minutos estamos junto a las piscinas municipales cambiándonos de ropa para proceder a comer en su restaurante ya conocido de otras ocasiones.

Antes de la comida somos invitados al vino de rigor por un cumpleañero, esta vez reciente y ya sesentón como la mayoría del grupo.

Pasamos al comedor donde nos instalan en dos mesas de seis comensales cada una, por lo que si bien el menú fue satisfactorio y el trato ameno, el solo hecho de separar a los comensales le imposibilita para ser un centro culinario apreciado y “de culto” de Jubiltaldea.

Otro de los factores que actúan en su contra es la necesidad de abandonar el local para tomar el café y los txupitos en el bar anexo.

Como el sol está calentando aprovechamos el rato para sestear en la terraza haciendo tiempo hasta la salida del tren en el apeadero próximo.

Sirve este ratito para tratar de arreglar los diversos asuntos de la actualidad diaria, tanto económicos como políticos y hasta sociales.

Se realiza el traslado en FEVE sin mayor incidencia y a hora temprana nos encontramos en Bilbao para en diversos medios llegar hasta nuestros domicilios.

El día ha sido espléndido en cuanto a la limpieza del cielo y el frescor de la mañana por lo que a pesar de los avatares lo hemos disfrutado.

Ante la ausencia del Cronista Titular, con baja de larga duración y denominación de “honorario” a partir de ahora, del Cronista Suplente, con baja de corta duración (espero) y puesto que no se ha realizado sorteo para realizar esta crónica, escribo esta en

Berango a 3 de Febrero de 2010

jueves, 28 de enero de 2010

26-1-2010 BURGUEÑO

SEGUNDO ASALTO AL BURGUEÑO
26/01/2010
Como el primer asalto resultó fallido por ausencia del guía alfa y la audacia de algunos miembros de la cordada que, con el ansia de hacer cumbre, erraron en las vías de aproximación, volvemos a tomar como meta este objetivo.

Son las 9 a.m. y ya estamos los 12 jubiltaldeos, todos dispuestos en el punto de partida (430m.) y en perfecto orden de revista.
Las predicciones meteorológicas no son muy propicias pero el día está radiante así que, eso sí, bien pertrechados por si acaso, ya que nuestra fe en los meteorólogos va desde la total incredulidad al “a lo mejor aciertan”, iniciamos la marcha.
Este monte tiene claramente tres fases:

Aproximación: la realizamos a través de una amplia pista forestal de aproximadamente una hora de marcha. Transitable en algunos tramos, embarrada en parte sí y en parte no, y totalmente embarrada en otros debido a la maquinaria utilizada para la entresaca de los bosques de enormes y rectos abetos, pinos normales y cipreses de Lawson , que nos acompañan durante todo este recorrido.
Por el norte ya empiezan a aparecer las nubes.

Circunvalación o rodeo: Desde los Ilsos de Rivacoba hasta el collado, por un estrecho camino, de sube y baja, sin otra alternativa, totalmente embarrado, en fila de a uno, siguiendo las huellas de los “motos G.P” que toman la delantera y que nos lleva unos tres cuartos de hora.
Las nubes ya las tenemos encima y en algunos momentos chispea.

Asalto final: Desde el collado hasta la cumbre (1.044m). Ya empieza el sirimiri a caer en forma blanca sin llegar a ser copos. Tenemos la suerte de que no hace viento pero las nubes se convierten en niebla que, a la vez que ascendemos, va disminuyendo la visibilidad hasta que, en la cima, queda reducida a unos veinte metros. Andamos con cuidado de no resbalar porque hay zonas ya heladas que nos podían llevar, en caso de caída incontrolada, a vaya saber usted donde pero siempre hacia abajo. Lógico.
Total, dos horas y media desde que hemos empezado a andar.

Permanecemos el tiempo justo para sacarnos la foto ya que, dadas las circunstancias, de admirar el paisaje nada de nada.
Iniciamos el descenso, agrupados y con mucho cuidado, hasta encontrar verdes praderas para poder hacer el avituallamiento, que dicho sea de paso, ya va siendo hora, pero que se compensa con un cafelito caliente propiciado por la generosidad de un miembro de la expedición que ha cargado con el termo y los correspondientes vasos hasta aquí.

A medida que vamos descendiendo, por el mismo camino de la ida, se van abriendo claros e incluso se ven algunos rayos de sol que reavivan los tonos verdes de las laderas y que nos permiten ver el paisaje.
Cuando llegamos a los coches, a eso de las dos del mediodía, arrecia un poco el viento y podemos contemplar al fondo el monte donde acabamos de estar, que por cierto se nos antoja un poco lejos. Esto sin duda alguna, nos produce una íntima satisfacción por el deber cumplido, éxito que se debe en parte a nuestra forma física y en parte a la mano férrea del guía alfa que no permite ningún tipo de experimento, atajo o “yo creo que por aquí salimos al mismo sitio”.

La comida, con sitio previamente reservado en el bar-restaurante-posada Calera, en Valle de Villaverde (Cantabria) (Telf. 946809076), es de las que debemos tener en cuenta.

Solamente necesitamos algún otro día más, con el fin de excluir las casualidades, para poder incluirle en la categoría de templo gastronómico, al menos con una cuchara. Los garbanzos con berza y los huevos con jamón y patatas fritas caseras, entre otros, logran prendar a más de uno de nuestros entendidos gastrónomos.

Y desde aquí iniciamos el regreso tranquilo, sin la anunciada lluvia, para llegar a casa sin contratiempos cuando ya está a punto de oscurecer.


En Algorta a 28 de Enero de 2010, año, al parecer, de los brotes verdes.

viernes, 22 de enero de 2010

19-1-2010 GORBEIA

GORBEIA DESDE ZARATE
19/01/2010


No nos estaban resultando los hados muy favorables en las dos últimas salidas al Gorbeia y al Ganerantz (ésta concretada en un caldito en La Arboleda y para casa), ambas fallidas por causas climatológicas adversas.

Se palpaba en el ambiente jubiltaldeo cierto mono de gesta montañera así que nuestro estratega, aprovechando la apertura de una ventana en el cielo, cual si fuese el lanzamiento de una nueva misión espacial, fijó las coordenadas para un nuevo asalto al Gorbeia.
Con mucho ánimo, a las 9 estábamos 10 jubiltaldeos y una sobrina en el restop de Altube para reagruparnos y tomar el cafelito, por cierto, bastante caro.

Debido a una comunicación deficiente, no todos hemos traído comida por si teníamos que comer en el monte, por cuestiones de horario, lo que origina un breve debate sobre si nos dará o no tiempo para comer como Dios manda y los estatutos no escritos establecen. Al final, se compra una barra de pan, por si acaso, pero la firme determinación de los forofos estatutarios me hace pensar que hoy no comemos de bocata.

Dejamos los coches en Zárate, junto a una fuente de agua cristalina cuya utilidad para cuando regresemos está en la mente de todos, y rápidamente nos pertrechamos para la subida.
Son las 9.30, la temperatura aquí abajo (720m. más o menos) es agradable y el cielo está plomizo con nubes bajas que no nos permitirán contemplar el paisaje.

El barro, el agua, la nieve y todos estos elementos tomados de dos en dos y/o de tres en tres, nos acompañan en la ascensión, que la hacemos, según los expertos, manteniendo, e incluso mejorando, los tiempos que de vez en cuando aparecen en los carteles indicativos.

A medida que vamos subiendo, sin excesiva pendiente, los pinos, los robles y algún que otro acebo, van dejando paso al matorral y por último a la hierba pelada.

Como nos pilla de paso y hay hambre de cumbres, nos sacamos una foto en el buzón del Pagazuri (1.220m.) a unos 25 minutos de la meta.

Desde aquí, sin prisas, con un viento sur, frío y potente, cada vez más fuerte, pero sin nada de nieve, llegamos a la cruz en la que por razones obvias sólo permanecemos el tiempo necesario para la foto.
Durante la ascensión nos hemos cruzado con cuatro montañeros uno de ellos en pantalón corto, toma ya, y otros tres que han llegado a la cima por la vía norte.

El descenso lo hacemos por la misma ruta, con una parada en el bosquecillo donde la manzana y los frutos secos nos reponen las fuerzas. Dada la hora que es, se parlamenta la posibilidad de comer de cuchara y gracias a las modernas comunicaciones inalámbricas contactamos con el templo gastronómico de Ubidea donde nos esperarán hasta las tres y media. Esta noticia produce gran alivio, alegría y satisfacción de los presentes, sobre todo de los que no llevaban en la mochila más que el amaiketako.

Hay un momento en que empiezan a caer algunas gotas pero parece ser que es el resultado del cambio del viento, por otra parte ya anunciado por Ana Urrutia. Como quien no quiere la cosa, la bruma desaparece y empezamos a contemplar el paisaje que nos rodea.

Tras 5 horas (cinco horas) minuto arriba minuto abajo, de ininterrumpido caminar, llegamos a los coches. Nos adecentamos, algunos limpian primorosamente el barro de sus botas y sin más dilación nos vamos a Ubidea donde la comida, sin la espectacularidad de otras veces, cosa normal dada la hora que es, pero con la cantidad, el sabor y la simpatía de siempre, nos deja satisfechos.
“Chicos, total 15”
Antes de ir cada mochuelo a su olivo, pasamos por la quesería, ya a punto de cerrar por falta de existencias hasta la próxima temporada, para adquirir los pocos quesos de Idiazábal que les quedaban.

Como hoy hemos hecho monte, monte y además en condiciones que rozan la épica, el núcleo duro y responsable de Jubiltaldea se ha quedado satisfecho y no ha puesto pegas para que el vocal de salidas pueda pensar en alguna más tranquila para el próximo martes, si el tiempo acompaña.

Y sin contratiempos llegamos a nuestras casas cuando ya está empezando a caer la lluvia anunciada.

Algorta el 21 de Enero de 2010

miércoles, 30 de diciembre de 2009

29-12-09 BELATXIKIETA

CRONICA BELATXIKIETA

29 de Diciembre de 2009


Ni los mas contradictorios pronósticos ni las adversas condiciones climatológicas encontradas en el lugar previsto para el inicio de la ascensión programada, han conseguido que el día de hoy se frustre para los componentes del grupo.

La cita en el bar de la autopista en Altube a las 9:00 am. da lugar al encuentro de nueve fieles montañeros para degustar el café mañanero y a la vez comprobar que el tiempo nos quiere jugar una mala pasada.

Tras un rato de reflexión se decide la aproximación al pueblo de Zarate, ya en tierras de Araba, en las estribaciones de Gorbeia, alto al que en principio está programada la salida de hoy.

A medida que nos aproximamos al citado lugar la lluvia arrecia aunque la temperatura no parece demasiado baja.

Llegados al pueblo, junto al hermoso lavadero de forma cuadrada, cubierto y sostenido por viejas vigas, mantenemos un pequeño debate sobre la conveniencia de atacar las rampas del monte, ya que la pertinaz lluvia (que diría un anterior cronista) no parece que tenga trazas de amainar (que diría un marino de pro).

Vista la situación se decide derivar hacia Ubidea, lugar siempre apreciado, y allí decidir el rumbo a tomar, posiblemente al Eniabe, ya que se considera que el acceder al Gorbeia puede ser duro y desagradable al tratarse de camino de larga duración, no menos de 4,30 hs., por el barro y la humedad reinante.

En el camino hacia el primer pueblo en tierra bizkaina, la lluvia arrecia y se hace mas intensa, de forma que tras aparcar lo coches en el pueblo, reunidos bajo los arcos del ayuntamiento, se decide “abortar” la salida de hoy, con pena de todos los presentes pero asumiendo responsablemente esa decisión.

Iniciado el descenso desde las tierras altas en el sur, hacia las bajas del norte, la lluvia cesa de pronto y en la lejanía se aprecia la claridad en el cielo y un aparente buen tiempo.

La sorpresa por el cambio (de tiempo) hace que uno de los componentes decida proponer al resto, vía teléfono, la posibilidad de acudir a otro destino en el camino que llevamos, a la vista de que parece que el tiempo es mas agradable.

Tras algunas deliberaciones, no demasiadas dado el conocimiento montañero del grupo, se decide por el Belatxikieta, al que podemos acceder desde Lemona, pueblo en el camino que llevamos y al que en pocos minutos accedemos, contando con la ventaja de que en el está ubicado uno de los “templos culinarios” de Jubiltaldea, el “Amorrortu”.

Tras pasar por la nueva y recién inaugurada variante de Igorre, accedemos al punto donde dejaremos aparcados los coches, tratando de no molestar a los caseríos que forman este barrio llamado Gandarias.

Pertrechados con las prendas de monte iniciamos la ascensión aun a buena hora por camino cementado y ya conocido de ocasiones anteriores por haber transitado por él en alguna salida anterior.
Sin lluvia que moleste, temperatura del orden de 16 grados, en poco rato llegamos a las casas/cuadras que hay a media ladera en cuyos alrededores pastan todo tipo de animales, desde cabras hasta vacas, acompañados por los ladridos de los perros de razas indefinidas y mil padres, que avisan de nuestra presencia.

Desde este punto en un cruce de caminos, un cartel nos indica que hasta la cima de 662 m. se tarda 15 minutos. Suponemos que será cosa de algún montañero fantasma porque a nosotros nos lleva bastante más, quizá debido al barro que hay y a que vamos campa a través.

Llegados a la cima del Belatxikieta apreciamos que el viento desagradable justo nos permitirá sacar la foto-testimonio. En poco rato buscamos el socaire junto a una mesa donde reponer fuerzas.

La buena idea de un partícipe nos permite degustar un ardiente y reconfortante caldo de ¿? (eso lo sabrá el cocinillas) acompañado por picatostes y algo de queso; con el caldo brindamos, atacamos unas delicias típicas de estas fechas, además de las consabidas manzanas y frutos secos que no faltan en nuestras salidas

Al poco rato iniciamos la bajada, al principio entre el barro originado por los diversos vehículos que acceden a las labores de tala, hasta llegar a la pista de cemento.

Una vez en los coches, cambiados de ropa, de nuevo sin colonias que invadan nuestro olfato, nos dirigimos al Amorrortu, ya avisado, parando previamente en el Batzoki de Lemoa, donde degustamos los vinos/txakolis y almendrucos y donde dejamos los coches.

Vamos andando hasta el restaurante donde la mesa está preparada y sin mas tardanza nos sentamos a ella, siendo en pocos minutos atendidos por la activa mujer del lugar que no nos da posibilidad de pedir la comida sino que de motu propio nos obsequia con una hermosa fuente de garbanzos con berza de aspecto indescriptible, un bol de alubias de olor inigualable y otro de vainas con patatas, caldosas.

Una vez dada cuenta de lo ofrecido cuesta poner en orden la categoría de los manjares porque cada cual supera al anterior.

Continuamos con variedad de segundos platos, acompañados por “patatas fritas de las de casa”, que obtienen nota alta.

Rematamos con un flan “casero total” para ocho comensales, y los cafés y txupitos de rigor.

La comida ha sido del nivel esperado y con satisfacción debatimos los varios puntos de actualidad que tocan, para a buena hora dirigirnos en los coches a nuestros lugares de residencia.

Ante la ausencia del Cronista Titular, del Cronista Suplente y puesto que tampoco hoy nadie se ofrece voluntario, escribo esta en

Berango a 29 de Diciembre de 2009

martes, 22 de diciembre de 2009

22-12-09 PLENTZIA-ARMINZA

CRONICA PLENTZIA – ARMINTZA, POR EL ERMUA

22 de Diciembre de 2009


Se va acercando el fin del año 2009 y a pesar de estar en época de gran actividad por las labores típicas de estas fechas, algunos seguimos impertérritos al desaliento con nuestra más importante devoción de los martes: Jubiltaldea y al monte.

Por ello nos hemos citado en Plentzia, llamada La Gallarda, a hora prudencial para, tras tomar el preceptivo café, iniciar el recorrido de hoy.

Por el paseo que discurre desde el puente sobre la ría, en dirección al mar iniciamos la andadura no sin observar con aprensión el cielo encapotado; suavemente empieza a llover aunque no parece que sea demasiado grave.

Algunos han optado por pertrecharse de polainas pensando en las posibles zonas embarradas de la subida del Monte Ermua, ya que uno de los ausentes, nativo de la zona, así nos amenazó.

En pocos minutos, con una pequeña desviación del grupo delantero, con ritmo alegre, nos encontramos en el Municipio de Gorliz, atravesando el nuevo paseo que bordea la playa del mismo nombre, y comentando/criticando/admirando las obras realizadas, aun a falta de remate.

Se observa desde esta posición la maquinaria de las obras que se realizan en la orilla de la ría correspondiente a Barrika, pero nadie es capaz de saber en que consisten puesto que alguno comenta “serán los nuevos pantalanes”, otro que “estarán reforzando el contramuelle”. En resumidas cuentas, el tiempo lo dirá.

Como al parecer el acceso en dirección al Cabo Billano por la subida de Astondo puede tener problemas de tipo técnico, optamos por el camino de la granja de la BFA/DFB.

Al poco de iniciar este tramo, nos sorprende una llamada de teléfono en la que nos anuncian que hemos sido agraciados con un premio de la lotería que se está celebrando.

El premio es de escasa cantidad, pero nos alegramos y no nos importa, porque seguro que a otros les hará mas falta.

Poco a poco nos acercamos al Faro del Cabo Billano, lugar que a algunos les trae recuerdos de “milis” pasadas en este lugar que aun conserva la batería de costa y los bunker de observación, aunque en estado un tanto perjudicado.

Tras un pequeño esfuerzo llegamos a lo alto del promontorio desde donde observamos el mar, calmado en este momento, y el panorama que desde aquí se aprecia. Al poco rato, tras cruzar una hermosa campa verde, iniciamos la subida a la que será la mayor altura del día, de poco más de doscientos metros, el Monte Ermua.

Como tampoco hoy ha venido el responsable de audiovisuales, y nadie se ha acordado de traer máquina de fotos (solo la funda), con un teléfono móvil hemos dejado registro de nuestra presencia aquí.

Al llegar a lo alto se han consumido las manzanas y frutos secos y en poco rato se inicia el descenso en dirección a Armintza, por camino que todos conocemos de anteriores salidas.

Como el exceso de confianza es mala consejera, erramos en una desviación la ruta a seguir y nos metemos en zona embarrada aunque al ser la dirección adecuada, decidimos continuar.

Puede que al final la suerte se alíe con nosotros ya que por el otro camino se está realizando una tala de árboles y los inmensos camiones y tractores utilizados habrán destrozado la senda.

Llegados a la entrada de Armintza, observamos las obras que están realizando también aquí, en la carretera de entrada.

En el puerto de este pequeño pueblo, conocido por su excelente pescado, procedemos a aligerar las botas de barro y en el bar reparamos con unos caldos y vinos las fuerzas que a decir verdad hoy poco hemos gastado.

Hacemos tiempo hasta la hora que tomaremos el bus para dirigirnos a Plentzia, lugar en el que nos hemos citado con el antiguo cronista titular de este grupo que se ha animado a comer con nosotros.

Ha empezado a llover con cierta insistencia pero no nos causa problemas ya que el bus nos recoge bajo cubierto y nos llevará al lugar de destino sin mayores mojaduras.

Ya en Plentzia, después de un vino y los almendrucos de rigor, nos disponemos a comer en un restaurante de confianza, que según vemos en la carta, sirve entre otras delicias garbanzos y berza, lo que a alguno le produce especial alegría.

En poco tiempo el comedor se llena de comensales, contando entre ellos a un conocido y afamado deportista, lo que entendemos es señal de que la elección del establecimiento ha sido correcta.

Tras la comida digna se procede a la entrega y firma del libro de crónicas de Jubiltaldea a los que avisaron de su asistencia.

Poco después iniciamos la retirada hacia el tren que nos llevará cómodamente hasta nuestros lugares de residencia.

Ante la ausencia del Cronista Titular (en la expedición), del Cronista Suplente y puesto que tampoco hoy nadie se ofrece voluntario, escribo esta en

Berango a 22 de Diciembre de 2009

lunes, 14 de diciembre de 2009

10-12-09 HACIA EL BURGUEÑO

CRONICA BURGUEÑO (Inconcluso)

10 de Diciembre de 2009

NO.

Hoy ni es martes, ni tenemos guía titular, ni cronista titular, ni encargado de audiovisuales titular ni suplente ni nada; todo consecuencia de que al haber sido festivo el martes, hemos trasladado al jueves la salida semanal.

Pese a todos los avatares nos hemos citado en La Escrita, sito en el Valle de Trucios, islote cántabro en el interior de Bizkaia.

Con relativa puntualidad por parte del grupo de la capital, que no perdonan el café aunque tengan que dar la vuelta al mundo al desconocer la ubicación de los bares esta zona, mas o menos a las 9:30 hs. nos encontramos en el lugar de cita, rodeados por trabajadores que se dedican con sus camiones y maquinaria a recolectar los frutos del bosque, que en este caso no son moras y endrinas, sino árboles (eucaliptos) destinados a las fábricas de papel (eso creemos).

Nos ponemos en marcha por una pista asfaltada que en suave ascenso se va adentrando en zona boscosa, una vez dejado atrás la maquinaria que corta, pela y deja apilados los troncos, y sus ruidos molestos.

Llegados con facilidad y sin dudas a un cruce de varios caminos tenemos nuestra meta al frente, por lo que estimamos que no habrá problemas en llegar a su cima; al poco empezamos a dudar por el camino a seguir.

Ante la falta de señales de cualquier tipo, estimamos que “por la izquierda” rodeando la ladera nos aproximaremos mas fácil.

Como no podía ser de otro modo erramos en nuestra decisión, ya que al poco rato seguimos por una especie de senda que nos lleva a zonas húmedas y claramente (o no) erradas, por lo que no nos queda más remedio que retroceder.

Seguimos sin marcas. Nos adentramos en una zona boscosa que al principio es bastante clara lo que nos permite avanzar con relativa facilidad. Al poco se empieza a espesar la vegetación y hacen su aparición las matas con pinchos, cerradas e intrincadas que dificultan el avance; no queda mas remedio que seguir adelante ya que la dirección es adecuada, y el guía (quien le habrá nombrado) sigue por delante y cuesta arriba, sin sendas claras salvo lo dejado por animales no humanos.

Tras dejar algunos rastros de sangre vemos en un par de árboles unas flechas que indican el ¿camino? a seguir si bien nos dan poca confianza.

Tras algunos desgarrones, arañazos y después de sortear innumerables zonas fangosas, salimos a monte abierto (sin vegetación) lo que nos tranquiliza pero a la vez nos frustra, ya que por el tiempo que llevamos, no podremos hacer cumbre según lo previsto, si es que queremos llegar a comer, lo cual parece imprescindible en este grupo.

Hay alguna tímida propuesta en el sentido de llegar a la cumbre aunque se quede la comida pospuesta o sustituida por una merienda, pero no tiene éxito.

Decidido iniciar el regreso, descansamos y reponemos fuerzas en el lugar llamado Cabañas de Ribacoba, con vista cercana a la cumbre del Burgueño.

Confundimos el nombre de este lugar (Ribacoba) con otro en la provincia de Zamora, en el Camino de la Via de la Plata, ya que aquel es el Pantano de Ricobayo.

Iniciamos el regreso cresteando hasta el lugar donde nos hemos equivocado de camino y dejamos marcado el punto para futuros excursionistas, descendiendo por camino cómodo hasta donde los coches nos esperan entre maquinaria inactiva puesto que los trabajadores estarán comiendo.

Adecentados en nuestras ropas, secados los sudores, y sin colonias que nos inunden, (se nota quién no ha venido) nos aproximamos a Villaverde de Trucios, donde conocemos un lugar en el que poder comer y descansar, no sin antes tomar el apreciado vino/txakoli al que uno de los asistentes invita para celebrar su cumple (le ha salido barato ya que solo estamos seis). También nos han tocado a más avellanas por cabeza.

Sentados a la mesa del Rte. Calera (Tno. 94.680.90.76), nos disponemos a escuchar lo que nos ofrece una amable señorita que por su acento al hablar, y porque se lo preguntamos, nos informa que es de procedencia rumana con ascendencia húngara.

La comida que se degusta es apreciada por los comensales tanto en su calidad como en cantidad y hasta por su precio adecuado.

Acabada la sobremesa, nos disponemos a regresar, pero el día es soleado y aun es temprano por lo que decidimos acudir a un lugar conocido por algunos asistentes, lo que nos permitirá dar un pequeño paseo.

Se encuentra este lugar en el pueblo llamado Artzentales, y su nombre es Amalurra Resot (por cierto que hoy es el Día Internacional de La Tierra Madre o algo parecido).
Recorremos las instalaciones exteriores en la que hay una sala circular de relajación que provocó comentarios de todo tipo entre los visitantes, un bonito restaurante, los jardines bien cuidados, y el edificio principal, donde nos atendió una amable Jaione que nos explico y enseñó tanto las habitaciones del hotel como el albergue, así como los servicios que dispensan a sus clientes.

Está el lugar fundado, regentado y organizado por un grupo de quince familias que viven en comunidad, aunque no nos atrevimos a preguntar hasta donde llegaba este concepto.

Es lugar de descanso, meditación, relajación, y otros menesteres para los estresados, es decir como Los Palotinos pero en pijo

Tras esta visita curiosa e inesperada, de nuevo a los coches y regreso a los lugares de origen ya con el cielo tirando a oscuro.

Ante la ausencia del Cronista Titular, del Cronista Suplente y puesto que nadie se ofrece voluntario, escribo esta en

Berango a 11 de Diciembre de 2009